Por eso conviene aclarar que el Estado no financia anualmente a la Iglesia católica con miles de millones de euros, sino que la Iglesia recibe del Estado únicamente la cantidad que los contribuyentes aportan al marcar la casilla correspondiente en su declaración de la renta. En la web www.portantos.es pueden comprobarse estas cuantías, que rondan los 250 millones de euros anuales.
Esa aportación la recibe la Conferencia Episcopal y se reparte entre las 69 diócesis españolas y el arzobispado castrense, mediante un criterio de justicia en el que las diócesis con menos posibilidades reciben más fondos. El mayor porcentaje de esos fondos se destina a actividades asistenciales y pastorales.
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