Los avances científicos y el progreso de la tecnología son potencialmente generadores de bienestar. Su preeminencia absoluta es lo que debe provocar reflexión y debate.
Me dispongo a escribir este artículo. Título, hoja en blanco en la pantalla del ordenador y… ¡se activa la pantalla del teléfono móvil! Mensaje: es necesario instalar una aplicación, compartirla, hacer cambios, ver si funciona… Pasan veinte minutos. Retomo la tarea. ¡Un momento, correo electrónico urgente! Hay que responder. De nuevo a la tarea… Parece una anécdota, pero he sido víctima de la técnica y esto no es una banalidad.