El objetivo era mostrar a los jóvenes la belleza de trabajar juntos para construir algo que permanezca. Los talleres de danza, canto, teatro y percusión se prepararon para acompañar a algunas piezas del concierto o a otras que fueron creadas para la ocasión. Y este trabajo intensivo de varios días ha permitido que los jóvenes participantes se convirtieran en los auténticos protagonistas encima del escenario.
Raiveth Banfiel, portavoz del grupo Gen Verde, asegura que esa «presencia, sencillez y perseverancia es algo que solo los jóvenes saben dar y que es la garantía del éxito de este concierto». ¿Su papel? Crear esas coreografías que ayuden a transmitir un mensaje de fraternidad. Y es que el conjunto del Gen Verde quiere transmitir a su público lo que ellas experimentan cada día trabajando juntas. Quieren que los chicos y chicas «puedan experimentar en primera persona que cada uno de nosotros es capaz de construir un mundo más unido, de fraternidad, allí donde está, sin importar lo que haga». Y para lograrlo, han vuelto a constatar en su paso por España que las disciplinas artísticas son «un medio muy potente» para transmitir estos valores.
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