La actividad físico-deportiva tiene un claro potencial para el desarrollo educativo. En este sentido, el Código de Ética Deportiva (Consejo Superior de Deportes, 1997) valora el deporte como manifestación sociocultural capaz de mejorar el conocimiento y la relación entre personas de diferentes condiciones, pueblos y religiones.
El sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930-2002) considera que la actividad físico-deportiva es generadora de capital social porque fomenta redes de relaciones sociales, comunicación, amistad o compromiso social.
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