Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.

Editorial Ciudad Nueva
   
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

Simplemente, al lado de ellos

�ngel Camino Lamelas, agustino, párroco en Santa

Accidente en Barajas “La impotencia humana sólo se podía sobrellevar con la lógica de la oración�... Testimonio de un sacerdote que acompañó a los familiares de las víctimas.
El accidente aéreo del pasado 20 de agosto en el aeropuerto de Barajas lo viví muy de cerca. El arzobispado de Madrid pidió ayuda a los sacerdotes para acompañar a las familias, y yo, al igual que hice cuando el atentado del 11-M, acudí de inmediato junto con otros sacerdotes. Fueron seis días dedicados intensivamente a las familias de las víctimas, y esta cara oculta de la tragedia se conoce poco. El día 21, a las 11,30 de la mañana, celebramos la Eucaristía en una sala de IFEMA. Minutos antes de la celebración, el cardenal, don Antonio María Rouco, nos llamó desde Alemania para asegurarnos su unidad más estrecha. Participaron unos 150 familiares de las víctimas, y don César Franco, obispo auxiliar de Madrid que ofició la misa, transmitió un profundo mensaje de esperanza cristiana. Me sorprendió en ese momento la entereza, la resignación y la fortaleza cristiana de muchos de los presentes, cuando aún no habían pasado veinticuatro horas. Justo estaba terminando la misa cuando llegó toda una familia de quince miembros. Había perdido a cinco seres queridos: la hija, el yerno y tres nietos, y querían tener “el consuelo de Dios�, dijo la madre, un contacto con “algo sagrado�. Me hice cargo de ellos y buscamos un lugar para tener una celebración de la Palabra. Quedaron muy reconfortados. A esta misma familia la volví a encontrar cuatro días después “satisfechos� por haber identificado a sus cinco difuntos. ¡Qué lección! Aún tuvieron el detalle de llamarme al embarcar en el avión que los trasladaba a Canarias con sus difuntos, para agradecer nuestra cercanía y cuanto habíamos rezado por ellos. Dos días después acudí al Hotel Auditórium. El largo pasillo estaba repleto de familiares y era imposible detenerse ante cada uno. No puedo relatar todos los saludos que intercambié con ellos, pero sí algunos. Un padre de familia me dijo: “Tengo tres hijos; dos varones y la chica de 34 años. Cuando salí de Canarias hacia Madrid no sabía cómo estaba mi hija, si viva o muerta. Puedo decirle, padre �ngel, que las dos horas del viaje las he hecho en la más profunda unión con Dios, pidiéndole que, si es su voluntad, la encontrara viva. Ni siquiera me di cuenta de la persona que iba a mi lado. Nada más llegar a Barajas me comunican que mi hija había partido definitivamente. Se la he ofrecido al Señor. Es muy doloroso, pero por algo Dios permite las cosas�. Recuerdo también lo que me comentó un matrimonio: “Queremos recordar a nuestro hijo como el ‘hombre para los demás’. Vivía pendiente de todos, especialmente de los más pobres. Un día, a finales de junio, me dijo: ‘Madre, cuando puedas ponme una manta en la cama’. Había cogido la suya para dársela a unos inmigrantes que habían llegado al pueblo y estaban en la más absoluta pobreza�.

Leer más



Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova