Falta mucho por hacer, pero algunas realizaciones ya se pueden tocar: miles de personas que han recibido ayuda para superar su situación de necesidad, una red internacional de empresas, asociaciones y parques empresariales de Economía de Comunión (EdC), el nacimiento de la red EoC-IIN, las experiencias de «gestión de comunión» en las empresas, la red de profesores que trabajan para darle calado científico al proyecto, el apoyo al Instituto Universitario Sophia, la Escuela de Economía Civil y la entrada en la Doctrina Social de la Iglesia con la Caritas in veritate.
Estos ejemplos demuestran la dimensión profética de la intuición de Chiara Lubich, que vio en la comunión la respuesta a la insuficiencia de los modelos económicos «individualistas», que generan exclusión, desigualdad, soledad, tristeza y muchas otras pobrezas.
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