París sigue bajo el trauma de los atentados de hace un año, pero es una ciudad símbolo de cultura, pensamiento y organización social. El diario Le Parisien, queriendo recordar aquellos atentados, dedicó unas cuantas páginas de su edición dominical al tema de la fraternidad, preguntando a un centenar de parisinos, tanto famosos como no, qué pensaban sobre ese tercer principio del lema de la Revolución Francesa.
En medio de este clima, entre esperanzado y temeroso, el pasado 15 de noviembre tuvo lugar un acto que congregó a unas cuatrocientas personas en la sede parisina de la Unesco con el fin de conmemorar el 20º aniversario de la concesión en diciembre de 1996 del Premio Unesco de Educación a la Paz a Chiara Lubich, fundadora de los Focolares. Ejemplos de fraternidad y palabras que narran procesos de paz en distintas partes del mundo fueron los ingredientes básicos del evento. Enmarcadas en cinco contextos específicos (educación, economía, derecho, ecología y arte), las distintas experiencias querían demostrar con los hechos que es posible emprender iniciativas promotoras de una cultura de paz.
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