Luis: Hace dos años atravesamos un periodo difícil cuando yo estaba en paro. Tenemos cuatro hijos y la vida no se nos presentaba fácil. Intentábamos no perder la esperanza y confiar en Dios. Recuerdo que estuvimos en un programa de radio dando nuestro testimonio y antes de empezar hicimos una breve oración pidiendo, entre otras cosas, que yo encontrara un trabajo. Acabamos diciendo: «No sabemos dónde, cómo o cuándo, pero el trabajo vendrá, ya que todo es posible para Él». Además lo habíamos pedido juntos, con mucha fe.
Cristina: Unos días después Luis se levantó mal físicamente y un poco derrotado por la situación. Yo lo animé y le dije: «Dios nunca nos ha abandonado desde el comienzo de nuestro matrimonio y, como nos ama, nunca lo hará». Diez minutos después el teléfono sonó. Llamaban para decirle a Luis que tenía trabajo. A mí se me saltaron las lágrimas y se me pusieron los pelos de punta. En ese momento sentí todo el amor de Dios, que nos cuida en cada momento. Era el día de nuestro aniversario de boda. ¡Qué regalazo!
Pero toda rosa tiene sus espinas. La condición es que tenía que viajar, pero no por España sino por el mundo, y las estancias podían durar de dos a cuatro meses. Esto nos hizo dar un salto en nuestra relación, confiar en Dios y pedirle que cuidara del que se iba y de los que se quedaban. No es fácil separarse, ya que estamos llamados a estar juntos en la familia, pero nuestro lema es que si Dios lo quiere, nosotros lo queremos, y esto nos da fuerza.
Leer más