Se puede hacer un balance del Año de la Misericordia? Jamás del modo como se puede hacer de cualquier otra campaña. Entre otras cosas porque el principal fruto de una iniciativa como esta es invisible e inmensurable, al tratarse de la experiencia de reconciliación con Dios y con los hombres vivida por millones de personas.
Ha sido un año de conversión a la misericordia, acompañado por gestos e iniciativas sin precedentes, que ha terminado con la promulgación de una carta del Papa, Misericordia et misera, expresión tomada de San Agustín y que remite al episodio de la adúltera en el Evangelio: «Quedaron solo ellos dos, la miserable y la misericordia». La carta abre una nueva puerta, esta sin fecha de clausura, para que no decaiga la primacía de la misericordia en la Iglesia.
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