El instinto infantil no suele fallar: «¡Es mío!». Sentido de la propiedad. También Gollum en El Señor de los Anillos gemía «mi tesoro», y el desorientado ET reclamaba «mi casa». Más realidad que ficción, la propiedad ha sido a lo largo de los siglos motivo de debate y controversia. No es un aspecto menor en la organización de nuestra convivencia.
La acumulación de bienes determina el patrimonio, y de él se derivan las rentas. Esto significa que, aunque pudiéramos imaginar una sociedad con una distribución muy equitativa de las rentas, no podríamos garantizar la igualdad. No todos los miembros de una sociedad parten de la misma casilla de salida.
Todos somos conscientes de que existe riqueza porque hay pobreza y, al mismo tiempo, hay pobreza porque existe riqueza. Por doquier la preocupación por las desigualdades crecientes en estos inicios del siglo XXI abre cada día más dosieres.
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