a en 1565 el pintor flamenco Anton van den Wyngaerde realizó una vista panorámica de Cuenca con sus «casas colgadas», un testimonio gráfico que, como muestran las fotografías más antiguas de este lugar, no cambió mucho hasta el siglo XIX. Hoy siguen siendo el emblema de la ciudad, su imagen más conocida, no solo por la belleza de estas casas suspendidas en el abismo de un espectacular paisaje, sino porque albergan el Museo de Arte Abstracto Español.
No se conoce con precisión la fecha de construcción de estas casas ni su función. Formaban parte de una «ciudad colgada» que pendía de la montaña gracias a las «almojayas», unas vigas de madera. Lo que sí consta es que en 1481 este inmueble fue adquirido por el canónigo González Cañamares, cuyo escudo se conserva en el interior.
Coincidiendo con el 50º aniversario de la creación del Museo de Arte Abstracto, la Fundación Juan March ha ampliado y reformado sus salas y a partir de noviembre presentará una nueva reordenación de las obras expuestas. El proyecto de renovación quiere ser respetuoso con la idea original de su creador, Fernando Zóbel, y los amigos que le ayudaron, Gustavo Torner y Gerardo Rueda, volviendo a la esencia de «un museo de artistas hecho por artistas».
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