Hacia los años noventa del siglo pasado hubo un personaje en la televisión pública catalana llamado Capità Enciam (Capitán Ensalada), que protagonizaba cortos episodios con el objetivo de concienciar a los telespectadores sobre las ventajas del reciclaje. Su lema era: «Los pequeños cambios son poderosos», un eslogan que hacía mella en la juventud de la época, que veía cómo pequeños cambios de costumbres podían ser muy eficaces para conservar el medio ambiente.
Y es cierto: cuidar este jardín que es el mundo empieza por pequeños cambios nacidos de las conciencias individuales. Ahora bien, tal como van las cosas, son necesarios cambios de mayor calado si no queremos contemplar desde nuestra ventana un desolador paisaje donde antes estaba ese bonito jardín que habíamos heredado.
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