Estar unidos en el nombre de Jesús significa tanto estar unidos por Él, es decir, para cumplir su mandato (su voluntad), como estar unidos como Él quiere.
Así pues, cuando nos unimos con objetivos hermosos, incluso religiosos, pero que no son en su nombre, Él no está entre nosotros. Por ejemplo: si yo me uno con un amigo en nombre de la amistad o para hacer un trabajo determinado o para divertirme, Jesús no está entre nosotros. Si soy un religioso y estoy unido con un hermano para partir hacia una misión religiosa determinada, Jesús sigue sin estar entre nosotros.
Jesús está entre nosotros cuando estamos unidos en Él, en su voluntad, que además es en Él mismo. Y su voluntad es que nos amemos como Él nos ha amado. […] Por eso, nosotros dos, por ejemplo, estamos unidos en el nombre de Jesús si nos amamos mutuamente como Él nos ha amado.
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