Con motivo de sus bodas de plata y el deseo de vivir de cerca la pasión y resurrección de Jesús, Aurora y Gaspar, un matrimonio de Granada, tuvieron la iniciativa de organizar una peregrinación a Tierra Santa. De acuerdo con un grupo de amigos, contactaron con el proyecto «Tras los pasos de Jesús», con sede en Jerusalén. El viaje no estaba exento de riesgo, aún así lo aceptamos y «fuimos como los cruzados, guiados por nuestra fe y queriendo conocer a Jesús en la tierra que sintió sus pisadas». Y así, el 20 de marzo aterrizaba en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv un variado grupo de 37 españoles, peregrinos llenos de entusiasmo, dispuestos a vivir una Semana Santa inolvidable.
En Nazaret, la ciudad de María, donde Jesús pasó la mayor parte de su vida, llama la atención la fértil llanura de Genezaret, un jardín lleno de palmeras, cítricos, olivos… En Caná, en la iglesia construida sobre el lugar donde Jesús comenzó sus signos, algunos renovaron las promesas matrimoniales en una ceremonia sencilla y emotiva. En cada lugar, además de escuchar las explicaciones del guía, se incluía la lectura del pasaje evangélico sobre lo ocurrido allí, de modo que el lago Tiberiades, la sinagoga de Cafarnaún o el Monte de las Bienaventuranzas adquirían un sentido pleno: «Ahora es distinto leer el evangelio cada día. ¡Se entiende todo de otra forma!», comentó alguien.
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