La noticia de posponer la fecha de las olimpiadas o incluso cambiarlas a otro país fue un shock, pero su repercusión en los medios de comunicación duró solo un día. Al día siguiente ya se hablaba de un error por parte de quienes habían sugerido tal cosa. Y todo siguió adelante con normalidad», nos cuenta Fernanda Pompermayer, directora de Cidade Nova, la edición brasileña de nuestra revista. Y a continuación nos recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha rechazado la petición de aplazar el evento a causa del virus del Zika.
Efectivamente, el 28 de mayo la OMS comunicaba que «no hay justificación de salud pública», una postura que salía al paso de la opinión de unos 150 expertos en salud pública de distintos países, que habían solicitado la suspensión en una carta dirigida a la OMS y al Comité Olímpico Internacional (COI), alegando los problemas que provoca el virus del Zika. Según estos, el desplazamiento de miles de personas con motivo de las olimpiadas aceleraría la propagación del virus a nivel mundial. Añadían también que no sería la primera vez, pues los juegos de 1916, 1940 y 1944 fueron cancelados por motivos similares.
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