A veces se piensa que cuando Jesús dijo: «Que todos sean uno» [«Ut omnes unum sint» en latín, ndt], se refería a la unidad del mundo. No es así. No podría ser así, porque mientras algunas personas se funden en uno, aunque sean muchas, unas mueren y otras nacen. El ut omnes de Jesús se refiere a los suyos. Quiere, pide que todos los suyos sean uno. Sin embargo, el elemento universal está implícito también en esta oración, porque está en la mente de Jesús. Pues Él dijo: «Id y predicad el Evangelio a todos los pueblos…». O sea, quiere que todos los pueblos sean suyos, luego quiere la unidad de todos los pueblos.
(De una respuesta a la comunidad de los Focolares en Turquía, Estambul, 1984)
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