Ha pasado más de un mes desde que a mediados de abril un terrible terremoto asolara Ecuador causando destrucción y muerte.
La ayuda internacional en alimentos y materiales que voló en esos días hacia la zona afectada para cubrir las necesidades más inmediatas de la población (13 toneladas a través de la Agencia Española de Cooperación entre muchas otras ayudas) no será olvidada, pero sobre todo quedará en la memoria colectiva del país «la solidaridad que la gente manifestó, incluso arriesgando su vida por los demás», según nos han escrito desde allí.