Hoy en día se cree que con el amor basta, que el sentimiento es suficientemente poderoso como para que la relación de pareja funcione hasta que la muerte nos separe. Pero las estadísticas indican lo contrario. Para vivir en pareja no hay que dar nada por descontado, lo cual es imposible si uno no se compromete. Por eso hay tanto interés en indagar qué instrumentos ayudan a que el matrimonio funcione.
En la actualidad, la presión social de antaño, que imposibilitaba prácticamente la disolución de la pareja, ha pasado a segundo plano. En su lugar ha cobrado más relevancia el bienestar personal de los integrantes de la relación. En este contexto, la comunicación es un instrumento valiosísimo para construir esa «unidad en la diversidad» que ayuda a la persona a ser ella misma y, paradójicamente, a ser más para los demás.
Leer más