Asociado al hecho de la enfermedad crónica, hace ya algún tiempo que se introdujo la idea de «paciente activo»: aquel capaz de participar en la toma de decisiones de su enfermedad, de aprender su autocuidado e implicarse en la medida de su capacidad en su proceso. El «autocuidado» es el conjunto de tareas que realiza el paciente en el manejo de su enfermedad, en sus aspectos médicos, de conducta y emocionales.
Un paciente activo busca información sobre su enfermedad, pregunta al profesional e insiste si no ha comprendido. En la “activación” del paciente se parte de una posición en la que no se siente capaz de ejercer un rol activo sobre su enfermedad para llegar a otra posición en la que aprende a cuidarse, gana confianza en los cambios, incorpora nuevos hábitos y los mantiene. Está demostrado que si el paciente asume esta condición, disminuyen las descompensaciones de la enfermedad, las visitas al médico y los ingresos hospitalarios.
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