En determinados momentos, los descubrimientos científicos cambian el pensamiento y la forma de mirar el mundo. Newton, Galileo, Copérnico... y Einstein nos han mostrado una nueva forma de comprender el universo.
En 1915 Einstein publicó un trabajo que convulsionó el mundo de la ciencia: la teoría general de la relatividad, una teoría que aborda la gravedad (la fuerza que nos mantiene pegados a la superficie terrestre y que origina los movimientos de los objetos celestes) de un modo nuevo y revolucionario respecto a cómo la trataba la mecánica clásica de Newton.
Años antes, con su teoría especial de la relatividad Einstein había demostrado que nada podía viajar más rápido que la velocidad de la luz (300.000 km/s). Ahora, con la teoría general, predecía la existencia de la radiación gravitacional, que también se propaga a la velocidad de la luz en forma de ondas. Y estas son las ondas gravitacionales de las que el pasado mes de febrero se informaba habían sido detectadas por primera vez de forma directa.