Tripalium, de esta palabra latina proviene el término «trabajo». El tripalium (tres palos) era un instrumento de tortura de la antigua Roma que servía para inmovilizar a los esclavos rebeldes mientras eran azotados. Por esta razón, el verbo tripaliare (trabajar) tomaba el sentido de sufrir, de encontrarse en un lugar de sufrimiento.
Obviamente, en la época de la esclavitud no existía el concepto de trabajo entendido como bien de intercambio. El trabajo era un castigo impuesto por los dioses y por eso se reservaba a los esclavos, que eran propiedad de sus amos. Fue en el siglo XI cuando el modelo de gremios propició la aparición del concepto de arrendamiento de servicios ligado al trabajo, que así se convirtió en un medio para conseguir los recursos necesarios para subsistir.
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