El Padre Ángel, natural de Mieres, pueblo minero de Oviedo (Asturias), es el fundador de Mensajeros de la Paz, ONG laica volcada en los más desfavorecidos, principalmente niños y mayores. Un hombre que quiere hacer el bien y lo consigue, aquí y en 50 países.
–Ya de pequeño jugaba con su hermana a ser como el cura de su pueblo. ¿Tanto le marcó?
–Lo que más me impactó de él es lo bueno que era. Entonces morían muchos por la guerra, y a las viudas y huérfanos les acariciaba, les daba una peseta de entonces o algo de pan. Y yo decía: «Cuando sea mayor, quiero ser como el cura del pueblo».
–Y en 1962, tras ordenarse, crea el primer hogar infantil mixto.