Me ha sorprendido que en el número de enero, mes en que se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, no se haya abordado este asunto en la revista. Por eso me animo a contaros mi experiencia.
Asistí a un coloquio ecuménico entre un pope ortodoxo y un jesuita. Fue una oportunidad de conocer la Iglesia ortodoxa, entender que estamos muy sintonizados y constatar que sé muy poco de todo lo que nos une. Pude conocer algo de la historia de esta Iglesia y cómo han vivido una diáspora que les ha llevado a tener distintas Iglesias autocéfalas. Este año celebrarán un concilio para abordar estos problemas. Para mí fue todo un descubrimiento.
También estuve en un acto ecuménico presidido por el arzobispo y responsables de otras Iglesias. Creo que son pasos importantes para el diálogo ecuménico. La predicación del pastor evangélico me hizo pensar que tiempo atrás era impensable que los responsables de distintas iglesias se juntaran, que detrás de todos estos actos hay mucha gente trabajando y entrelazando relaciones nuevas. Espero que el espíritu de unidad se difunda cada vez más.