La riqueza mundial crece, pero también la desigualdad. Esta no es la finalidad de la economía.
Mi primera lección de economía sirvió para quitarme de la cabeza la idea de que la economía va de dinero, que también. El profesor nos dejó estupefactos cuando dijo que la economía es la ciencia de la escasez. De hecho, la economía estudia cómo satisfacer las necesidades humanas con unos recursos siempre escasos.
A medida que fui avanzando en mis estudios, penetré en las interioridades de la producción y el consumo, el flujo circular de las rentas y toda una serie de teorías que, poco a poco, me hicieron caer en la cuenta de que en el fondo no eran más que explicaciones de la infelicidad humana. Entonces descubrí que, en realidad, mi primer profesor nos había querido decir que la economía debería ser la ciencia de la felicidad.