A las 6:15h suena el despertador. En silencio, Andrés sale del cuarto y se pone en marcha. Tres cuartos de hora más tarde se marcha dejando preparado el desayuno de sus tres hijas, de 6, 4 y 3 años. A las 7:00h se levanta Pilar. Comienza la carrera: preparar la comida, que no dio tiempo anoche, arreglarse, levantar a Covadonga, Almudena y Rocío, lograr que desayunen, vestirlas y ponerlas guapas. «¡Si es que las llevas hasta peinadas!», le dicen al verlas pasar camino del colegio. Pilar sonríe con orgullo y se acuerda de que no le ha dado tiempo de hacer las camas... Después vuela a la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de una conocida universidad madrileña donde da clases en horarios cambiantes cada cuatrimestre.
El desafío de conciliar hoy
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