Este año me propongo aprender. Aprender cómo funciona un país, aprender cómo se comportan las personas en otro lugar distinto al mío, aprender amando la cultura del otro como si fuera la mía.
Hace unos meses que llegué de Brasil y no puedo estar más contenta, además de la realización personal que eso supone. Estuve casi un año viviendo en São Paulo, una de las ciudades más grandes del mundo y la primera de América Latina. De todas las cosas tan maravillosas que he conocido, destaco a las personas, tan fraternales, atentas y hospitalarias, alegres y sencillas, a pesar de las dificultades económicas que pudieran pasar algunas de ellas.
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