Con la lluvia como protagonista, una «bendición de Dios» según muchos comentaristas, el papa Francisco celebró en Kenia durante su viaje a África a finales de noviembre pasado su primera misa al aire libre, a la que asistieron casi 300.000 personas, no obstante las inclemencias del tiempo.
Dirigiéndose a los jóvenes, Francisco los animó a dejarse guiar por los valores de la tradición africana: «Ante la avalancha de los nuevos desiertos creados por la cultura del materialismo y la indiferencia por los demás, puedan estos grandes valores de la tradición africana, junto a la sabiduría y la verdad de Dios, guiaros en el compromiso de crear una sociedad cada vez más justa, inclusiva y respetuosa con la dignidad humana».