El jerezano de apellido bodeguero, hijo único de familia aristocrática, abandonó los estudios y se marchó de su casa cuando tenía 16 años. Poco tiempo después empezó a cantar en discotecas, más por afición que por necesidad, y tuvo que esperar a 1980 para grabar su primer disco. Además es conocido como actor y, sobre todo, polifacético presentador de televisión.
De su último disco, Crooner, confiesa que es el que siempre quiso hacer y nunca pudo: todo un ejercicio de estilo en el que se sumerge junto con una Big Band y con su extraordinaria voz en el mundo de los grandes cantantes norteamericanos como Frank Sinatra. Un repertorio que va de los clásicos del swing a temas más actuales, salteados con algunas sorpresas adaptadas al género. Los temas se grabaron a la vieja usanza, con micrófonos de época y con los músicos tocando al tempo los metales, como se hacía en la edad de oro de los artistas a los que rinde homenaje.
La presentación será el próximo 22 de diciembre en el Teatro Calderón de Madrid y los beneficios del concierto estarán destinados a la Fundación Bertín Osborne, que orienta e informa sobre terapias hechas en casa y menos convencionales, sin base científica probada, a familias con niños que, como su hijo, sufren lesiones cerebrales .