Esta onubense ha conmocionado al mundo del flamenco con su segundo trabajo, El Niño, todo un homenaje al cante libre de Pepe Marchena (1902- 1976), cantaor flamenco del que Manuel de Falla llegó a decir: «En el Niño de Marchena, con pureza cristalina de manantial serrano, se encuentra el encanto inagotable del verdadero cante andaluz sin las trabas que lo empequeñecen al encerrarlo en cancioncillas».
Rocío Márquez reúne aquí el legado flamenco con la identidad de la sencilla creación popular y los cantes americanos –los famosos de ida y vuelta, o de vuelta e ida– de Guatemala, Ecuador y los Picos de Guanabacoa. A su habilidad con la guajira a ritmo de tango es capaz de sumarle una canción mexicana y un zortziko vasco. Un trabajo bien hecho que es sencillamente mágico. Rocío se ha dejado rozar y toca tierra, poniendo todo su poderío vocal y melódico al servicio de su obra.
Actuará en El amor brujo el 13 de noviembre en el Auditorio Nacional de Madrid.