Sala de Exposiciones Azca Avda. General Perón, 40 Madrid Hasta el 22 de noviembre
La red de paradores tiene su origen en la segunda década del siglo XX y desde entonces se ha mostrado como un escaparate de la riqueza cultural española, ofreciendo una imagen de España en la que se unen artesanía, gastronomía, artes suntuarias, arquitectura y arte. La utilización de castillos, conventos, palacios y otros edificios repartidos por toda la geografía española es su marca de identidad.
El objetivo de la institución de Paradores es recrear el pasado español, divulgar la diversidad de los paisajes y la riqueza gastronómica nacional, así como ser escaparate de las últimas vanguardias y movimientos artísticos. Algunas de las obras están pensadas para ocupar espacios concretos, formando series de artistas españoles contemporáneos; otras obras han sido cedidas por distintas entidades.
El proyecto Paradores se inició en la década de 1920, cuando Alfonso XIII, junto al marqués de la Vega Inclán, potenció el turismo y la hostelería de calidad para acercar nuestro país a los más avanzados de Europa. Vega Inclán fue un gran defensor del patrimonio español y consiguió salvar, junto con el monarca y otras personalidades, edificios como la Casa de Cervantes de Valladolid, la Casa del Greco y la sinagoga del Tránsito en Toledo, el barrio de Santa Cruz y los Alcázares de Sevilla; fundó además el Museo Romántico.
Tras casi 90 años de historia, Paradores saca a la luz una selección de su colección artística que está dispersa en distintos lugares de España. La exposición hace un recorrido por el patrimonio artístico de esta emblemática cadena hotelera, una colección sorprendente y poco conocida, que cuenta con más de diez mil obras. Se exhiben 60 piezas en dos bloques cronológicos: las obras más antiguas y el arte contemporáneo. De la colección antigua se expone una lápida con escritura cúfica del siglo X, piezas medievales como una talla gótica del siglo XIV, un relieve de Juan de Juni, varios óleos sobre tabla y mobiliario como el bargueño y el escritorio, que muestran la calidad de algunos muebles típicamente españoles. También hay que destacar la importancia de los tapices flamencos del siglo XVII sobre la vida de Aquiles, realizados en Bruselas a partir de cartones de Pedro Pablo Rubens.