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«Somos los grandes desconocidos»

Ana Moreno Marín

Pablo Pineda Ferrer, maestro, conferenciante, presentador, escritor y actor galardonado con la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián 2009 por Yo, también. Es un referente en temas de discapacidad.
–Pablo Pineda se define como... –Una persona alegre, vitalista, feliz y optimista. –Además de ser el primer y único licenciado europeo con síndrome de Down, es un experto en discapacidad. ¿Cómo la definiría? –No lo llamaría discapacidad, sino «capacidades diferentes», que es más real, porque cada persona tiene sus capacidades, sus puntos fuertes y débiles. –¿Siempre ha conseguido lo que se ha propuesto? –La mayoría de las veces sí, es cierto, aunque hay cosas que no... –¿Por ejemplo? –Tener novia (ríe). –¿Cuál ha sido la clave de su éxito? –Apoyo, confianza y estimulación por parte de mis padres, familia y profesores. Y luego, autoestima: creer en mí mismo y en mis posibilidades. –Ud. ha dicho que el síndrome de Down no se padece, se disfruta... –Porque es así. Yo he disfrutado de tantas experiencias, tantos momentos... Lo he disfrutado todo y mi madre ha disfrutado muchísimo conmigo. Por eso digo que se disfruta; no es un castigo, es una gozada. Pregunta a cualquier padre con hijos con síndrome de Down y la mayoría son inmensamente felices. –Ya que menciona a los padres, ¿qué opina de la malformación fetal como motivo de aborto? –Ese supuesto siempre ha estado en todas las leyes... No estoy de acuerdo, ¡obviamente!, pero tampoco quiero juzgar a las madres. Es un tema muy delicado. Yo lo dejaría como ultimísimo recurso. Porque si piensas que vas a tener un hijo y vas a sufrir, no es verdad; es al contrario. Y eso las madres tienen que pensarlo, y los médicos tienen que cambiar el discurso, porque les meten miedo en el cuerpo. –¿Qué hace mal la sociedad con las personas con síndrome de Down? –Lo primero, pensar que es una enfermedad, y los medios tenéis mucha culpa al decir “padece”. Como no es una enfermedad, no hay grados; hay diferencias. A mí me dicen: «No, es que tú tienes muy poquito…». Y luego, siempre estamos con la pena, la lástima, el “pobrecito”... Eso me da mucho coraje. –¿Y qué hace falta? –Más conocimiento. El problema es que se desconoce cómo es el síndrome de Down; somos los grandes desconocidos y de ahí vienen los prejuicios. Creemos que con hacernos una idea de cómo es la otra persona, nos basta, y no; tenemos que conocerla en profundidad. –¿Qué le queda por hacer a Pablo Pineda? –Buff, ¡muchas cosas! Antes te he dicho una: tener novia ¡Y mira que ya tengo casi 40 años! Eso me queda pendiente, y luego, la independencia, porque vivo con mi madre. El problema está en la sociedad y en la crisis; si no tienes trabajo, no puedes independizarte... Porque trabajo tengo, pero esporádico... –Para concluir, un plan perfecto... –Estar solo y hacer lo que me da la gana (ríe), pero no la soledad impuesta. Todos lo necesitamos en algún momento.


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