Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista
LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.
Editorial Ciudad Nueva
Cerrar
QUIÉNES SOMOS
REVISTERO DIGITAL
SECCIONES
Ciudad menuda
Código 20
Correspondencia
Cultura de la Unidad
Editorial
Escaparate
Hablando de
La entrevista
Mirador
Palabra y vida
Sumario
ASTROLABIO
MULTIMEDIA
LIBROS
BUSCAR
Buscar
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
LOGIN
¿Ha olvidado su contraseña?
REGÍSTRESE
Introduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña
Email
 
Revista julio - 2013
>
Palabra y vida
> Veo las cosas de otra manera
Veo las cosas de otra manera
Marco Isaac
Incertidumbre y miedo en el vagón. Testimonio de un joven egipcio en un tren bloqueado.
Soy de Suhag, en el interior de Egipto, y estudio Matemáticas y Ciencias en la Universidad Americana de El Cairo. Un dÃa volvÃa a mi ciudad en tren cuando a mitad de camino unos manifestantes bloquearon las vÃas cerca de la ciudad de Menia en señal de protesta por un problema con el suministro del gas. En ese momento pensé: normalmente este trayecto de vuelta a casa lleva siete horas, pero hoy va a llevar mucho más. Los viajeros empezaron a increpar a los manifestantes y a decir cosas como que el ejército tendrÃa que matarlos o que el tren deberÃa pasarles por encima. Yo también estaba molesto, pero me acordé de la regla de oro: «Haz a los demás lo que te gustarÃa que te hicieran a ti». Asà que a las personas que estaban a mi lado les dije que si nosotros estuviéramos en el lugar de esta gente, probablemente harÃamos lo mismo. Y entonces todos se pusieron a pensar cuál serÃa la mejor solución para el problema de estos manifestantes, en lugar de pensar cómo eliminarlos. Cuando cayó la tarde, nos dimos cuenta de que los demás vagones se habÃan quedado vacÃos, mientras que el nuestro seguÃa lleno, ocupado sobre todo por familias. De repente notamos que habÃa revuelo en el andén y nos dimos cuenta de que eran agitadores. Alguien propuso entonces que los hombres se apostasen en las dos puertas del vagón para montar guardia, pero nadie se movió. No habÃa más que ocho hombres; los demás eran niños y ancianos. Yo también estaba asustado, pero comprendÃa que para generar la unidad hay que sacrificarse. Entones, olvidándome de mis miedos, traté de tranquilizar a la gente, asegurándoles que nadie les iba a hacer daño. Luego el tren se puso en marcha y llegamos a Menia, donde la mayorÃa de los viajeros se bajó porque habÃan decidido no continuar el viaje. Algunos irÃan a casa de sus parientes y otros alquilarÃan un coche para volver a El Cairo. En el vagón no quedaron más que unas familias y apenas cinco hombres.
Leer más
Para acceder al artículo completo
debe identificarse con su usuario y contraseña.
Para suscribirse o registrarse elija una de las siguientes opciones
Suscríbase a la revista
Regístrese en la editorial
Acceso limitado a la revista.
Soy suscriptor no registrado en la web
Obtenga usuario y contraseña para acceso a la revista online.
Soy suscriptor y estoy registrado pero no puedo ver la revista digital
Activar usuario y contraseña para acceso a la revista online.
Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO
DÓNDE ESTAMOS
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova