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Revista septiembre - 2011
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Centro Mariápolis Luminosa
Dolores Redondo
Las instalaciones tienen su importancia, pero más importante aún es que todo en este centro tiene como base el amor recÃproco.
De los muchos centros Mariápolis que los Focolares tienen activos por todo el mundo, dos están en España, uno en Castell d’Aro (Girona) y otro a escasos 25 kilómetros de Madrid, en Las Matas, un barrio residencial del municipio de Las Rozas. El primero, que empezó a funcionar en el año 1989, ocupa una tradicional masÃa rural bien restaurada y tiene por nombre «Loreto». El segundo, de nombre «Luminosa», es un edificio de nueva construcción que fue inaugurado de manera oficial por la misma Chiara Lubich el 6 de diciembre de 2002, si bien ya llevaba en funcionamiento algunos años. Su nombre obedece al recuerdo de una focolarina, Margarita Bavosi, de sobrenombre Luminosa, que fue corresponsable del Movimiento de los Focolares en España entre 1970 y 1983. Luminosa falleció en 1985 dejando tras de sà una estela de luz que sigue siendo de ejemplo para muchas personas, y sus restos descansan en este centro. En enero de 2005 se abrió su causa de beatificación, cuya fase diocesana ya está concluida. Pues bien, de este centro Mariápolis queremos hablar en esta ocasión. Por el «Centro Mariápolis Luminosa» pasan multitud de miembros de los Focolares de todas las edades y de distinta procedencia, asà como miembros de otros movimientos y asociaciones. Sin duda las instalaciones tienen su importancia, pues el edificio es amplio, luminoso, bonito y funcional, pero más importante aún es que todo tiene como base la experiencia de amor recÃproco vivida por quienes lo sostienen y por quienes participan en las reuniones y congresos que allà se celebran. El edificio se ha ido construyendo por fases. Muchos miembros de los Focolares han colaborado aportando metafóricos ladrillos de cuantÃa variable, según las posibilidades de cada cual. Ha habido incluso quien se desprendió de joyas de familia o quien se privó de unas vacaciones o de un viaje con el que habÃa soñado, y también quien recibió con sorpresa una pequeña herencia y la donó. Otros, en cambio, han puesto en común su capacidad profesional o su habilidad personal en los ámbitos más variados. Algunos han pasado allà sus vacaciones haciendo las cortinas o quitando la maleza del jardÃn. ¡Y cómo no recordar a ese grupo de niñas de 6 a 8 años que hicieron bizcochos, los vendieron y donaron lo que habÃan ganado para comprar un micrófono! Ciertamente no todas las experiencias son conocidas, pero esas “florecillasâ€, al estilo de las de san Francisco de AsÃs, lo hacen aún más hermoso. Con la generosidad de todos, el «Centro Mariápolis Luminosa» ha podido alcanzar un buen punto de ejecución, si bien es cierto que aún queda por hacer. Conozcamos de cerca a algunos personajes. Margarita Llabrés, mallorquina, está en este centro Mariápolis desde sus comienzos. Ya jubilada de su último trabajo como administradora de un colegio, hoy puede dedicarse por completo a atender el centro. Asà recuerda los comienzos: «No disponÃamos de cocina, por lo que nos servimos de un catering que se convirtió en un “apéndice†del centro Mariápolis, por su total disponibilidad y por la relación de amistad que se estableció entre nosotros. Tampoco tenÃamos habitaciones, por lo que contactamos con las casas de ejercicios de los alrededores con las que hemos establecido una profunda colaboración que ha ido aumentando con los años». «Ahora el centro –prosigue Margarita– está casi terminado. Falta solamente el gran salón de actos, pero si hemos hecho todo lo que hemos hecho, también el salón de actos se hará. “Nuestra casaâ€, esto es lo que quiere ser el Centro Mariápolis Luminosa, brazos de acogida para cada grupo y persona que llega. No es raro que alguien diga cuando se despide: “El 50% del éxito de nuestro retiro se debe a la casa, a su acogida, a un servicio que sabe prever hasta los mÃnimos detalles. ¡Cuánta paz! Habéis pensado hasta en una sala de juegos para los niños. ¡Volveremos!â€. Y vuelven… Creo poder decir que Jesús en medio de nosotros es la columna portante del Centro Mariápolis Luminosa, por todo el amor verdadero e incondicional que en él se ha metido, y sin duda también por el empeño constante de empezar y volver a empezar cada vez que ese amor decae, tratando de mantener siempre vivo el amor recÃproco entre nosotros». Lourdes Aguirre, natural de Jaén, también lleva aquà unos cuantos años. Licenciada en Medicina, se ocupa con competencia de los medios audiovisuales. «Aun sin salir de aquà –dice–, estoy convencida de que contribuyo directamente a la unidad de la familia humana. Los medios modernos hacen que la fraternidad universal se vea más cercana, ante todo favoreciendo la comunicación entre las personas, y además porque puedes hacer que lo que se vive en un lugar lo podamos compartir a miles de kilómetros. Me siento afortunada de trabajar para que este ideal de unidad se pueda difundir y el Evangelio llegue al mayor número de personas». Paco Sánchez, jerezano de origen, se trasladó aquà ya hace unos años con toda la familia y pone sus muchos talentos y capacidades al servicio de este centro Mariápolis, concretamente en el mantenimiento general y en las cuestiones de informática. Mari (Maria das Neves de Souza) trabajaba como administrativa en Brasil y le gustaba su trabajo, pero un buen dÃa decidió seguir la llamada de Dios, dejó a su amada familia y, tras un tiempo de formación como focolarina, acabó en la cocina del Centro Mariápolis Luminosa. Nunca se lo hubiera imaginado. «Desde que llegué –dice– siento que hay Alguien que me aconseja en todos los detalles para realizar el trabajo: propuestas de menú, hacer las compras, preparar las comidas, etc., y me echa una mano siempre que lo necesito». ¡Fantástico! «Lo más importante y lo que me da seguridad al desarrollar este trabajo –añade–, es hacerlo en grupo. Tratamos de consultárnoslo todo, amándonos para poder mantener la presencia de Jesús entre nosotras. Y vemos los frutos al final de cada encuentro en la alegrÃa de las personas». Son sólo detalles, indicios suficientes para hacerse una idea del servicio que el «Centro Mariápolis Luminosa» quiere ofrecer y ofrece a la Iglesia y a la sociedad.
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