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La tendencia irresistible a comprar es un problema serio. Cómo identificarlo.
Perfil número uno: lo mÃnimo indispensable; perfil número dos: riesgo de dependencia; perfil número tres: comprar compulsivo. Éstos son los tres posibles resultados de un test que circula por internet para medir si uno está afectado o no por un sÃndrome de nuestro tiempo: comprar compulsivamente.
Para el primer caso (lo mÃnimo indispensable) los psicólogos te tranquilizan: consigues mantener un notable control y no dejarte llevar por el impulso de comprar lo que sea a toda costa; comprar no forma parte del repertorio personal de las formas con que expresas y desahogas tus tensiones. En cambio, si tienes tendencia de comprar sin una necesidad real, influenciado por tus estados de ánimo, aún no eres vÃctima del impulso a comprar, pero es importante que seas consciente de las veces que cedes momentáneamente para prevenir el riesgo de desatar los mecanismos de dependencia. En este caso estarÃas dentro de la segunda categorÃa: riesgo de dependencia.
Y, ojo, estamos llegando al tercer nivel, que ya es preocupante y conviene intervenir seriamente. El hecho de comprar compulsivamente obedece a querer compensar estados de ansiedad, de depresión, de baja autoestima o cualquier otro tipo de vacÃo interior que las cosas compradas van a colmar de alguna forma. En tal situación resulta necesario un proceso personal que nos permita reconocernos como sujetos, no como objetos, de estos impulsos incontrolables. La verdad es que estos tres perfiles dicen mucho, si bien es cierto que un test de diez preguntas no puede decirlo todo sobre nuestro comportamiento cuando entramos en una tienda.
Al parecer, las mujeres son más dadas a comprar ropa y productos de belleza, mientras que a los hombres les da por el equipamiento deportivo, los coches, los ordenadores y los equipos de audio-vÃdeo. Pero aunque los objetos comprados sean distintos, el estÃmulo que determina el comportamiento es el mismo. Y es ese impulso y sus efectos lo que debe preocuparnos, pues las personas afectadas por este sÃndrome (oniomanÃa, lo llaman) van en aumento. De hecho en la próxima edición del «Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders», que es una especie de biblia de los problemas mentales, este problema quedará incluido.