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“No todos pueden entenderlo”

Pascual Foresi

Celibato y virginidad/2 Seguimos profundizando sobre el significado de la donación a Dios según el Nuevo Testamento: la indisolubilidad del matrimonio y la opción radical.
Pongo como premisa que la condición de eunuco, o sea el celibato, según Mateo, ha sido motivo de estudio en el transcurso de la historia de la Iglesia. Existe una interpretación ya clásica, patrística y moderna, pero es interesante examinar el texto teniendo en cuenta también los abundantes estudios que la crítica moderna ha motivado1. Volvamos a leer el pasaje de Mt 19, desde el versículo 3 al 12, y también el correspondiente de Mc 10, desde el 2 al 12. Mateo dice así: «(3) Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: “¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?”. (4) Él respondió: “¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y mujer, (5) y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? (6) De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre”. (7) Dícenle: “Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?”. (8) Díceles: “Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. (9) Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer –no por fornicación– y se case con otra, comete adulterio”. (10) Dícenle sus discípulos: “Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse”. (11) Pero él les dijo: “No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. (12) Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda”.» Y esto es lo que dice Marcos: «(2) Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: “¿Puede el marido repudiar a la mujer?”. (3) Él les respondió: “¿Qué os prescribió Moisés?”. (4) Ellos le dijeron: “Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla”. (5) Jesús les dijo: “Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. (6) Pero desde el comienzo de la creación, Él los hizo varón y hembra. (7) Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, (8) y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. (9) Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre”. (10) Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. (11) Él les dijo: “Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; (12) y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”.»

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