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Celebración en tres actos

Javier Rubio

Unos 14.000 participantes de todo el mundo asisten a la beatificación de Clara Badano.
Algo distinto se vislumbraba en esta beatificación, y esa impresión se me confirmó el 25 de septiembre a las afueras de Roma, cuando los ojos se me llenaron de una multitud (unos catorce mil, según la organización) compuesta de jóvenes y menos jóvenes, que atestaba los alrededores del santuario del Divino Amor. Dentro no cabíamos, claro; pero unas enormes pantallas permiten seguir el desarrollo de la ceremonia. Me informan de que ha venido gente de setenta y un países. ¡Qué fenómeno! Y se nota. Hay de todo, incluso familias enteras. Me cuentan que unos escoceses han venido con sus tres hijos. No conocían antes el Movimiento de los Focolares, pero la hija mayor, que se va a confirmar el próximo curso, había oído hablar de Chiara Luce, y como en Escocia tienen la costumbre de adoptar un nuevo nombre en la confirmación, pues ella ha elegido el de la joven Badano. Y nada, que se han venido todos. Unos portugueses comentan que no les parece estar en una beatificación. Yo no es que haya asistido a muchas, pero ciertamente ésta tiene otro aire. Ya después de la procesión inicial, son los jóvenes quienes llevan la voz cantante. Luego, cuando llega ese momento en que es descubierta la imagen “oficial” de la nueva beata, que hasta ese momento estaba oculta por un velo, alguien cerca de mí comenta: «Es la primera vez que veo una gloria “despelucá”». Tiene razón, lo habitual es que sean rostros serios (éste sonríe) y repeinados, o cubiertos con una toca monjil. Los padres de Clara Badano, que aparecen enormes en la pantalla, se ven radiantes y orgullosos. Entiendo que en ese momento no está pasando por sus cabezas el doloroso recuerdo de su joven hija muerta de cáncer, a la que además estuvieron esperando durante largos años, sino más bien el gozo porque ella está presente. Más tarde, respondiendo a un periodista que les pregunta lo que sienten, la madre responde simplemente: «Una inmensa gratitud a Dios»; y el padre añade con decisión: «Los dos años de su enfermedad fueron los más benditos para nuestra familia». Ese gozo probablemente se lo están transmitiendo a muchos de los jóvenes que han acudido al acto. De hecho, entre los comentarios que se pueden oír, uno recurrente es que Clara Badano «ha demostrado que la santidad también es posible para nosotros». Mucha gente ha podido seguir la celebración por internet, y es que en el fondo ha sido la Red lo que ha marcado de manera distinta este proceso. Basta con ver lo que ha dejado escrito una tal Valentina: «¡Qué vergüenza! Pasamos horas en Facebook mirando tonterías y hasta hace sólo diez minutos no sabía quién era Chiara Luce».

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