Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.

Editorial Ciudad Nueva
   
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

Claves del diálogo

Agencia ZENIT

Cinto Busquet* ha vivido diecisiete años en Japón y está especializado en el campo de la Teología de las Religiones. Últimamente ha publicado Entre Oriente y Occidente, libro en el que profundiza en la diversidad cultural, en la búsqueda y relación con Dios y en el sentido del dolor y la muerte.
Entre Oriente y Occidente Zenit: Dialogando con los demás, ¿nos entendemos un poco mejor? Cinto Busquet: Ciertamente. Pero el diálogo, en sentido religioso, no ha de ser entendido sólo como compartir información. Para los cristianos, el Dios que se ha revelado definitivamente en Jesús es el Dios que quiere dialogar con nosotros, por eso su «Palabra» pone su morada entre nosotros. Dios es diálogo en sí mismo, porque es comunión perfecta de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Por este motivo, el diálogo con fieles de otras religiones o con personas sin una pertenencia religiosa específica, cuando se realiza en el amor y como signo de donación y de escucha recíproca, siempre es en cierto modo una experiencia de Dios, de su Espíritu, que hace posible que nos encontremos en una relación de amor recíproco. Z.: En su viaje entre Oriente y Occidente, usted se define como una persona feliz. ¿Qué ha aprendido durante 17 años en Japón? C. B.: Es difícil decirlo en pocas palabras. Cuando te encuentras de pronto en un contexto completamente diferente de aquel en que has nacido y crecido, se ensancha mucho tu visión. Como cristiano, he tenido que reflexionar más a fondo sobre mi fe para tratar de hacerla accesible a quien tenía a mi alrededor, y esto ha provocado un proceso radical de apertura a las categorías culturales y religiosas del mundo que me había acogido, sin prejuicios y sin querer llegar a conclusiones. Pienso que la sensibilidad oriental me ha hecho más amante del silencio y de los pequeños gestos cargados de simbolismo, más intuitivo, más capaz de respetar a quien es diferente de mí. Z.: ¿Cómo percibe el papel de las religiones asiáticas? C. B.: Según nuestra fe, el amor universal de Dios no conoce fronteras: Dios es Padre de todos, la redención de Jesús se extiende a todos los hombres y el Espíritu Santo habla al corazón de todo hombre que actúa rectamente. Incluso antes del anuncio explícito del Evangelio a los distintos pueblos, Dios ha obrado y obra en ellos. Las religiones son la expresión más elevada de las culturas, y aprender de ellas significa enriquecerse espiritualmente y abrirse más a la inmensidad del misterio de Dios y a la verdad sobre el ser humano. Las religiones asiáticas, llenas de espiritualidad y sabiduría, pueden estimularnos y ayudarnos también a los cristianos. Es más, para que se produzca una inculturación eficaz del Evangelio en Asia, no se puede prescindir de lo que las tradiciones religiosas de este continente han elaborado durante milenios de historia. El magisterio de la Iglesia nos invita claramente a reconocer «todo lo verdadero y santo que hay en estas religiones», como explicita la declaración conciliar Nostra Aetate en su número 2. Z.: Solamente cuando se ama se puede tener experiencia de Dios. También en las otras religiones que usted ha conocido (budismo, sintoísmo…) ¿el amor tiene una importancia tan central? C. B.: Sí y no. Sin duda, todas las religiones enseñan a hacer el bien a los demás, a ser misericordiosos y a superar el instinto egocéntrico para ponerse al servicio de todos, con lo cual podríamos decir que el amor, entendido como la actitud del corazón humano que quiere y procura el bien ajeno, es importante en todas las religiones. Sin embargo, se puede afirmar con certeza que ninguna religión pone el amor en el centro de su doctrina y su práctica religiosa como lo hace el cristianismo. Toda la revelación de Dios, a través de las Sagradas Escrituras, se podría concentrar en las palabras «Dios es amor» de la primera carta de Juan. El amor, para el cristiano, no es sencillamente algo que tiene que ver con la acción externa o con la voluntad: es participación en la misma vida de Dios, que es amor. El mandamiento que Jesús nos dejó es el de amarnos, pero, como recuerda Benedicto XVI en su encíclica, «el amor puede ser “mandado†porque antes es dado». En este sentido, aunque en el budismo, por ejemplo, la «compasión» ilimitada por los demás expresa el ápice de la vida religiosa, evidentemente no tiene la centralidad que tiene el ágape en el cristianismo. *) Más sobre el autor en: http://www.cintobusquet.com RECUADRO Entre Oriente y Occidente es un manual preciso y seguro para aprender a dialogar, no como esos recetarios para todo, artificiales y mecánicos, sino con el brillo de buena pluma puesta al servicio de una gran luz. Un diálogo que no es ni abstracto ni idealista, sino auténtico y transparente, porque es un diálogo a tres bandas: el hombre oriental, el hombre occidental (en cada lugar, por pequeño que sea, siempre hay microcosmos, con un Oriente y un Occidente, un Norte y un Sur, que amenazan división y que ansían unidad) y el hombre de todos, el hombre universal, el hombre nuevo nacido para unir. Este tercer interlocutor del diálogo, en este caso, es el autor del libro, que se hace paulatinamente más creíble y convincente, no tanto por la fuerza argumentativa de su reflexión, como por la atractiva persuasión de su vivencia y testimonio personal. Manuel María Bru



  SÍGANOS EN LAS REDES SOCIALES
Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova