Le han colgado muchas etiquetas, a veces para desprestigiar su trabajo, pero ella misma ha invertido la carga negativa dialogando de modo fecundo con quienes piensan de modo diferente al suyo. La han llamado sochóloga (cholita socióloga), haciendo referencia a sus raíces indígenas y presentándola como ignorante; «objeto étnico no identificado», a causa de sus raíces mestizas; birchola (chola-birlocha), refiriéndose a una supuesta contradicción entre querer ser indígena y su esencia mestiza.
El mundo indígena es el centro vital de Silvia Rivera Cusicanqui. Ante la falta de interés de su madre por el origen de su apellido, que Silvia veía diferente de los castellanos, comienza a investigar sus raíces y aparece una tradición indígena. Y así se descubre a sí misma mestiza. En los años 70, viviendo en comunidades indígenas, hace suya esta tradición estudiando y hablando la lengua aymara. Así es como se da cuenta de cuán profunda es la cosmovisión indígena y del significado del término «indígena». Desde entonces hasta hoy ha dedicado su vida a investigar esta realidad. Fundó el Taller de Tradición Oral Andina y ha publicado las obras Pueblos originarios y Estado y La mujer andina en la historia.
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