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Revista diciembre - 2008
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Palabra y vida
> El término “adoptivo� es secundario
El término “adoptivo� es secundario
Antonio Zaragoza
“Nuestros hijos se han interesado por su origen y hemos tratado de satisfacer sus preguntas�.
Nos casamos hace veinticuatro años, después de un largo noviazgo. HabÃamos conocido el Movimiento de los Focolares cuando éramos muy jóvenes, antes de hacernos novios. Durante el noviazgo dedicamos mucho tiempo a hablar sobre cómo realizar nuestros proyectos, a conocernos bien. Uno de esos proyectos era el de formar una familia numerosa. Pero al año de casados nos dimos cuenta de que algo no iba bien, pues no venÃan los niños. Decidimos estudiar la situación y, tras dos largos años de pruebas, la conclusión fue que nuestra esterilidad es de las llamadas primarias, es decir, de causa desconocida. Fue un perÃodo lleno de incertidumbre y dolor ante lo que parecÃa un fracaso. Nos propusieron las técnicas de inseminación y las de fertilización “in vitroâ€�. Las estudiamos y buscamos consejo, pero decidimos no aceptarlas. Nos parecÃa que no habÃa por qué forzar la naturaleza, en el primer caso, y no nos gustaba la fertilización “in vitroâ€�, sabiendo que varios embriones serÃan congelados y desechados. Asà que optamos por ofrecernos como padres adoptivos. Empezó otra experiencia apasionante pero no exenta de dolor. Los trámites burocráticos parecÃan hechos para aburrir y provocar la renuncia. La Administración parecÃa una pared con la que chocábamos cada vez que intentábamos dar un paso. No obstante fuimos adelante y al cabo de casi tres años ya habÃamos obtenido la idoneidad y abierto expedientes aquà y en Brasil. Lo habÃamos intentado con otros paÃses, pero los desestimamos por consejo de la Administración. Solo quedaba esperar. En septiembre de 1993 recibimos la llamada de Brasil: un niño de ocho dÃas nos estaba esperando. Tardamos tres dÃas en preparar visados, contratar billetes, buscar alojamiento y ponernos las vacunas oportunas. Estuvimos allà durante un perÃodo de convivencia hasta que pudimos regresar a España con Antonio. De vuelta a casa, iniciamos otro expediente para Brasil. En 1995 nos llamaron de Murcia preguntando si querÃamos renunciar al expediente abierto hacÃa ya cuatro años, dado que tenÃamos otro en Brasil. Dijimos que no, que estábamos dispuestos a ir adelante con el niño que nos tocara aquÃ. Y efectivamente, en noviembre de ese año recibimos a Isabel con una grandÃsima alegrÃa. Sólo se llevaba veintitrés meses con Antonio y éste también parecÃa muy contento con su hermana. Cuando llegó Antonio, los amigos nos organizaron una fiesta sorpresa al regresar de Brasil. Esta vez, para Isabel hubo flores, tarta y muchas visitas, como si fuera la primera.
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