Entre el 8 y 16 de septiembre la localidad malagueña de Fuengirola acogió el Festival Internacional de Cine, ya en su sexta edición, en el que se exhibieron trabajos de cine de lo más variado, tanto en categorías de largometraje como cortometraje y webseries, y en el que pude participar como jurado gracias a los responsables de la web Blogos de Oro.
En esta edición se valoró la trayectoria de la directora de cine granadina Chus Gutiérrez (El calentito, 2005), a la que se reconoció como presidenta de honor del festival y además pudo descubrir una estrella de la fama que lleva su nombre. El otro gran protagonista de este sólido festival fue el actor malagueño Jaime Ordóñez, que recibió el Canopus de Oro, máximo galardón que otorga la organización.
Lo más llamativo del festival fueron las webseries, un formato de trabajo audiovisual menos conocido. Consiste en una serie cuya emisión se reserva exclusivamente a la Red para plataformas en internet como YouTube o Vimeo, por ejemplo, y no se rueda en celuloide. Para emitir estas series basta con disponer de un canal en internet al que subir los vídeos, lo cual supone proliferación y una presunta competencia entre ellas. La solución estriba en darles continuidad, es decir, ser constantes.
Este formato tiene a su favor que deja fuera las pelis de corte comercial, no porque no puedan competir con ellas, sino porque aún no se dispone de medios ni de experiencia suficiente para filmar otro tipo de trabajo. O dicho de otro modo: este modelo distinto de hacer cine generalmente nace de jóvenes que quieren que el público valore sus trabajos pero no disponen de capital suficiente para darlos a conocer. Tradicionalmente, el primer paso para lanzarse al mundo del cine era rodar un corto; con las webseries, ahora ya tienen la solución.
Eso sí, resulta harto complicado darle continuidad a trabajos tan exigentes, lo que no quiere decir que no cuenten con apoyos técnicos de otras empresas como trampolín de lanzamiento. En estos momentos quien puede darles un apoyo constante y mayor, y mejor visibilidad es la plataforma Flooxer, de Atresmedia.
La pregunta es si se puede vivir de las webseries. En principio, hacerlas sale barato, pero lo que se ha comentado ocasionalmente estos días en Fuengirola es que están perdiendo dinero. Internet es el mundo de la gratuidad y para que la publicidad dé dinero en la Red, tiene que tener dimensiones masivas.
Características
En líneas generales, el cine de las webseries es de tono independiente, cine de autor, si lo queremos llamar así, e incluso documental. Otra característica de estos trabajos es la proliferación del género de la comedia, y eso que no solo hacer reír es muy complicado, sino también acertar con el tono y el buen gusto que exhibas. Las webseries no deberían sobrepasar los 10 capítulos de 20 minutos, si no ya se entraría en un campo que ni es película, ni cortometraje ni nada.
Se ha establecido el año 2012 como el del nacimiento de este modo de hacer cine, y es tal el fenómeno desencadenado que a ese carro se han sumado empresas publicitarias y bancos, por decir dos de los modelos más representativos, para dar a conocer sus productos. Eso sí, la presencia de las webseries en festivales es reciente.
En Vancouver (Canadá), se celebra el festival de webseries más prestigioso del mundo. Hasta Fuengirola se acercó Suzette Laqua, presidenta y creadora del festival Vancouver Web Fest, que apoya la inclusión de las webseries en un foro internacional comprometido con la importancia cultural de este género audiovisual revolucionario.
De hecho, una de las posibilidades que ofrece la webserie es filmar finales alternativos, o bien seguir la aventura desde sus primeros minutos a gusto del respetable, dado que pueden filmarse tramas paralelas, y así será el espectador quien decida qué pasos ha de seguir la peli, al estilo de la novela Rayuela, del argentino Julio Cortázar, si se me permite la licencia.
Como puede apreciarse, este modo de interactuar está al margen de otras maneras de hacer cine. Presiento que las sorpresas están al llegar y que podremos disfrutar de muchos buenos trabajos gracias a las características propias de las webseries, nacidas al albur de la inmediatez de los tiempos modernos y también para encontrar ese perfil de espectador joven que consume cine gratis y de manera legal.