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articulo

Paralelos y latitudes

Michele Zanzucchi

Asamblea de los Focolares Dieciocho mujeres y dieciocho hombres, cuya procedencia confirma la vocación internacional de los Focolares, componen el consejo general que asesorará a la nueva presidenta, María Voce.
En los primeros años de lo que ya se ha definido como la “aventura de la unidad” se puso de manifiesto en el Movimiento de los Focolares una particular “predisposición genética”, a saber: la “mundialidad”. Globalizándose ante litteram, el primer grupo de chicas y chicos de Trento se vio impulsado a mirar más allá de las montañas que rodeaban su ciudad, siguiendo, por decirlo metafóricamente, el curso del río Adige: al sur hacia Rovereto y el Veneto, y al norte hacia Bolzano, el Alto Adige y la Mitteleuropa. De hecho, al cabo de pocos años, en Rovereto y Bolzano surgieron las primeras comunidades fuera de la capital de provincia, y fue Innsbruck la meta del primer viaje al otro lado de la frontera. Después, en los años cincuenta, nacieron en Europa numerosas comunidades de los Focolares, y en los sesenta y setenta, los inermes escuadrones focolarinos llegaron a los cinco continentes. Y todo porque seguían la promesa del salmista: «Os daré en herencia todas las naciones, hasta los últimos confines de la Tierra», palabras que a Chiara Lubich y sus primeras compañeras les parecieron no una profecía, sino una promesa. En esta “locura del Espíritu” pienso cuando vi subir al escenario del Centro Mariápolis de Castelgandolfo (concesión de Juan Pablo II que Benedicto XVI ha renovado) a los treinta y seis nuevos consejeros del Movimiento. Fueron elegidos dieciocho mujeres y dieciocho hombres en unas elecciones serias (con voto digital y todo) que requirieron siete votaciones; pocas, al fin y al cabo, considerando que cada uno tenía que obtener la mayoría cualificada de dos tercios, y eran casi 500 los miembros de la asamblea. Un ejercicio de convergencia quizás fatigoso, pero amplia y serenamente compartido por todos. Novedad y continuidad. ¿Qué tendrán que hacer estos 36 consejeros? Principalmente van a ser ellos quienes, desde el “centro” del Movimiento, ayuden a la presidenta en su tarea de dirigir y coordinar la actividad del movimiento en todo el mundo. Dos de ellos tendrán la función de coordinar a los consejeros mismos. Otros catorce estarán encargados de aspectos particulares (economía, testimonio, espiritualidad, salud, socialidad, estudio y comu- nicación), mientras que los veinte restantes tendrán que asegurar las relaciones entre el centro y la periferia de un movimiento que está presente en 182 países, distribuyéndose las distintas áreas geográficas. Como ya se sabe, siempre presidirá una mujer, por deseo explícito de Chiara Lubich, que el papa Wojtyla aprobó plenamente, no sólo para asegurar el carácter laico del Movimiento, sino sobre todo su naturaleza “mariana”, pues no es casual que oficialmente se llame Obra de María. La presidenta es respaldada en su tarea por un co-presidente, focolarino y sacerdote. Todas las demás responsabilidades en el Movimiento las comparten y compartirán siempre una mujer y un hombre, lo cual es un testimonio de cierta consideración, una pequeña o gran profecía que va más allá de feminismos y masculinismos. La elección de estos consejeros también da testimonio de otra forma de comunión, la comunión entre generaciones, y no olvidemos que entre ellos hay médicos, profesores, maestros, ingenieros, literatos, periodistas... Y además está la procedencia internacional de estos consejeros. Parece que la promesa del salmista se ha realizado en la dirección misma del Movimiento. Un equipo variado y creativo Éste es el equipo que conducirá a los Focolares durante los próximos años. ALEMANIA - Gisela Lauber estudió secretariado y ciencias religiosas, trabajó como funcionaria y luego para la Iglesia. Le apasiona el ecumenismo y durante los últimos seis años ha sido responsable del movimiento en Costa de Marfil, donde vivió muy de cerca el último conflicto armado. Marianne Schneppe, licenciada en pedagogía, ha sido docente durante años antes de asumir la responsabilidad del centro ecuménico de Ottmaring (Baviera). Desde que empezó, ha seguido el desarrollo de la iniciativa ecuménica “Juntos por Europa” de Stuttgart. ARGENTINA - Marylín Esther Barrio es psicopedagoga y ejerció como tal en distintos lugares de Argentina. Desde hace tres años es consejera para el Cono Sur. Carlos Clariá es abogado y fue responsable del movimiento en España durante ocho años. Ha estado seis años al frente del centro de producción audiovisual de los Focolares y es consejero saliente para la comunicación. Jorge Esteban es ingeniero químico, trabajó en el ámbito de la aeronáutica y como profesor en la universidad de Córdoba. Fue responsable del movimiento en Uruguay y es consejero saliente para el testimonio. Es sacerdote. BRASIL - João Manuel Motta, filósofo y teólogo, ha sido director de la editorial brasileña durante treinta y dos años. Fue consejero de la Conferencia Episcopal Brasileña y du-rante los últimos años ha sido responsable de la ciudadela Ginetta. Margarida Nobre, maestra y licenciada en teología, ha tenido la responsabilidad del movimiento en varias regiones de Brasil. Darci Rodrigues estudió historia, comunicación y teología. Tiene experiencia laboral en la administración y en la enseñanza. Ha sido responsable del movimiento en varias regiones de Brasil y es consejera saliente por Brasil. Lourdes Soares Araújo es maestra y hasta ahora era responsable de la comunidad de Porto Alegre. CANADÁ - Mario Ciabattini tiene doble nacionalidad (italiana y canadiense) y vivió quince años en Canadá antes de ser responsable del movimiento en Nueva York. Es contable y ha trabajado como director comercial en BMW. Desde hace seis años es consejero para Norteamérica y Oceanía. ESLOVENIA - Dimitri Bregant es anestesista y trabajo en Estados Unidos e Inglaterra. También es sacerdote, especializado en ecumenismo, y ha sido responsable de la ciudadela del movimiento en Inglaterra. ESPAÑA - Jesús Morán, madrileño, es filósofo, teólogo y sacerdote. Ha ejercido de docente y ha estado muchos años en Sudamérica, donde ha sido responsable del movimiento en Chile y Méjico. Augusto Parody, malagueño, es médico y como tal ha ejercido durante años en África, primero en Camerún y luego en Costa de Marfil, donde le tocó hacer frente al asedio por parte de las tropas rebeldes a la ciudadela del movimiento. FILIPINAS - Anne Mary Tan Fedul es licenciada en historia y teología. Hasta ahora ha sido responsable del movimiento en la isla de Cebú. FRANCIA - Jean-Pierre Prodan es ingeniero termonuclear. En su curriculum aparece la originalidad de haber sido técnico de sonido del Gen Rosso durante tres años. Fue responsable en Francia y es consejero saliente para Europa occidental. ITALIA - Marco Aquini, licenciado en derecho y ciencias sociales, fue docente en varias universidades italianas. Fue responsable de Jóvenes por un Mundo Unido. Dionisio Cossar, sacerdote y experto en grandes religiones, vivió durante años en Filipinas, Corea y Japón, donde fue responsable del movimiento. Es consejero saliente para Asia. Arnaldo Diana es jurista y desempeñó cierta actividad sindical. Estuvo varios años en Alemania, donde dirigió la editorial Neue Stadt. Es consejero saliente para Europa central. Peppino di Giacomo es médico y vivió la epopeya de los Focolares en Europa oriental durante el régimen socialista. Es consejero saliente para Europa oriental. Anna Fatta, también médico, estuvo primero en la Alemania Oriental y luego en Polonia, donde entabló una estrecha relación con el cardenal Wojtyla. Durante los últimos años ha sido la médica personal de Chiara Lubich. Luisa Gennaro es maestra. Durante los últimos dieciocho años ha tenido la responsabilidad de la ciudadela de Loppiano, la primera y más grandde de las 33 existentes. Diego Goller es licenciado en filosofía y ejerció la docencia universitaria en Austria y Alemania. Durante los últimos doce años ha sido responsable del Movimiento Gen. Walter Kostner es escultor y autor de las viñetas Gibí y W Doble. Desde 1986 ha seguido a los más jóvenes del movimiento. Antonella Liguori es farmacéutica y durante dieciséis años se dedicó a la investigación. Ha sido responsable del movimiento en Bolonia y Milán. Corrado Martino, topógrafo y sacerdote, ha sido responsable del movimiento en Portugal y Brasil. María Palombo, maestra, ha sido secretaria en varias organizaciones internacionales de Luxemburgo, Holanda y Suecia. Desde 1977 estaba en la secretaría central del movimiento. Marinella Pigoni también estaba en esta secretaría, pero antes había estado en Francia, Estados Unidos y en el Vaticano (al servicio del Card. Villot). Alba Sgariglia, filósofa y teóloga, es corresponsable para el aspecto del estudio. Especializada en mariología, forma parte del centro de estudios Escuela Abba. Benedetto Teresano es contable y ha estado durante veintidós años en Argentina como responsable del movimiento en varias ciudades. Desde 2003 es consejero para el Cono Sur. LÍBANO - Josiane Nars, teóloga y profesora durante ocho años en Líbano y Turquía. Responsable del movimiento durante varios años en Líbano, ha vivido los últimos conflictos junto a una comunidad comprometida en el diálogo interreligioso. PORTUGAL - Antonio de Souza Borges es ingeniero agrícola y como tal ejerció durante catorce años, antes de asumir la dirección de Cidade Nova y luego la responsabilidad de los Focolares. Últimamente estaba en Hong Kong y es sacerdote. SUIZA - Antonia Mantovani, enfermera y teóloga, curiosamente ha trabajado en turismo, pues durante años ha dirigido Incontri Romani, un centro que promueve el “turismo responsable”. Elisabeht Emma Zimmermann, también enfermera y teóloga, ha recorrido mucho mundo: Argelia, Egipto y Japón, donde ha sido responsable del movimiento. El último año lo pasó al lado de Chiara. UGANDA - Deogratias Kasujja Ssebunnya tiene dieciséis hermanos. Fue mecánico antes de estudiar teología. Ha recorrido África viviendo en focolares de Camerún, Nigeria, Sudáfrica y Madagascar. URUGUAY - Cristina Negro es odontotécnico y trabajó como tal en Argentina. Ha sido responsable del movimiento en Uruguay y Chile y su pasión es la “inculturación”. Olga María Rodríguez, licenciada en economía, durante veinte años ha sido profesora en España, Ecuador y Colombia, donde ha sido responsable del movimiento.


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