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articulo

El despertar

Pascual Foresi

Pensamiento de la unidad/1 Reflexiones sobre el “pensamiento filosófico” empezando por su génesis. El “verdadero” saber.
Una definición “clásica” de filosofía podría ser ésta: la ciencia o el saber que, mediante las causas últimas, quiere conocer la realidad total con la razón humana. Voy a tratar de explicar qué es para mí la filosofía, apartándome un poco de esa definición tradicional. ¿Cuándo y cómo nace en nosotros la filosofía? Todos tenemos problemas: personales, familiares, laborales, económicos... Muchas personas estudian o han estudiado filosofía, es decir, se plantean problemas que interesan profundamente a la humanidad, como por ejemplo: “cómo se conoce”, “qué es la palabra”, “la historia”, “la existencia”, etc. Pero ¿se puede decir que esas personas hacen filosofía? Sí, pero sólo en sentido relativo. Esas personas estudian filosofía o reflexionan sobre problemas de carácter filosófico, pero no hacen filosofía. No se hace filosofía por el mero hecho de plantearse ciertos problemas, por importantes que sean, o por mucha repercusión que tengan en el sujeto. Esa aproximación a la filosofía podría ser artificial: cuestiones planteadas de forma académica que quedan fuera de la persona. La verdadera filosofía comienza cuando, en un momento dado de la vida, uno “se despierta” y descubre que existe. A partir de esta sorpresa –según muchos grandes filósofos– nace la filosofía y el verdadero pensar; es decir, a partir del estupor inesperado que uno experimenta ante su existencia, la existencia de los demás y de las cosas que nos rodean. Desde niños nos hemos acostumbrado a ver cosas, a conocer personas y saber que existen; no nos extraña y nos parece obvio. Eso significa que aún no hemos descubierto la profundidad del pensar. La primera sorpresa llega cuando “percibimos” que existimos. Es un descubrimiento que no lo da el razonamiento, sino que sólo viene de algo grande, algo gozoso y doloroso a la vez. Es ese estupor por existir que Maritain llama “intuición metafísica de la existencia”. Y esa experiencia la tienen quien se dice con asombro: existo, soy.

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