Hace diez años nacía este proyecto de colaboración al desarrollo en el que se comprometieron los voluntarios de los Focolares.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, cada año África pierde 20.000 trabajadores cualificados. Es la forma más grave de empobrecimiento, pues frena el desarrollo y afecta al futuro de este continente. Paradójicamente, los países africanos gastan miles de millones en contratar a expertos extranjeros.
En 2006 nace el proyecto «Fraternidad con África». Fue en ocasión del «VoluntariFest», como se denominó la celebración del 50 aniversario del nacimiento de los «voluntarios de Dios», una rama de los Focolares con miembros en todo el mundo. El objetivo de esta iniciativa, en la que se comprometieron estos voluntarios, es ayudar, mediante becas de estudio, a que los recursos intelectuales africanos se desarrollen sin tener que emigrar.
«Fraternidad con África», cuyo símbolo es el baobab, ese árbol típico de la flora africana a cuya sombra se reúne la comunidad, requería el respaldo de una entidad reconocida, y tal es el caso de AMU (Acción por un Mundo Unido), ONG italiana fundada en 1986 y avalada por el Ministerio de Exteriores italiano como promotora de proyectos en países en vías de desarrollo.