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Conflictividad positiva

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“¿Qué sería una sociedad, una familia, un grupo de amigos sin tensiones y sin conflictos? Un cementerio. [...] cuando hay vida, hay tensión y hay conflicto”. Esta afirmación del papa Francisco recuerda una verdad que, de tan simple y obvia, a veces se olvida: las situaciones conflictivas que nos presenta la vida nos hacen madurar.

Esto que se constata a nivel personal, se verifica también con los grupos humanos, formados por personas con opiniones distintas y maneras diversas de ver las cosas. Esas mismas diferencias pueden conducir a cierta apertura mental, útil para el desarrollo personal y la convivencia equilibrada del conjunto.

Por eso nuestra sociedad ha buscado mantener la pluralidad como valor positivo, lo cual implica cierto nivel de conflictividad necesaria. Esta nos evita caer en un “rigorismo” que en otras épocas nos ha llevado a modelos dictatoriales que nadie desea. Algo de conflictividad social, pues, no es siempre motivo de desesperanza, ya que es esencial para el desarrollo y evolución de una sociedad plural y democrática. Es, por decirlo de otro modo, su método de crecimiento.

No obstante, el nivel de conflictividad necesario y tolerable debe ajustarse a un valor social básico: el respeto a la persona. Dicho de otra manera, cada persona es respetable y válida, tenga o no mis mismas opiniones. Si olvidamos esta premisa, la tensión se antepondrá a la persona y veremos al otro como enemigo o como un sujeto con menos derechos. Y con ello habremos conseguido vaciar de su verdadero sentido el sistema que ha ordenado

y regulado nuestra sociedad en base a unos valores democráticos, plurales y solidarios de los que, debemos ser conscientes, no todos los países disfrutan.

Cada cual tiene una visión de los retos políticos y sociales a los que se enfrenta nuestra sociedad, pero no podemos permitir que los conflictos nos lleven a tener una visión pesimista. Tendremos que seguir buscando el camino para lograr una adecuada evolución, y mientras lo encontramos, estemos seguros de que más allá de la conflictividad inevitable y necesaria, el respeto de la persona nos guiará en la dirección correcta.

CN




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