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Cuba, isla de retos y esperanza

Ana Moreno Marín

Este mes el Papa visitará Cuba y EE.UU. en un momento crucial para las relaciones entre ambos países.


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El sargento Mike East, el cabo Larry Morris y el sargento mayor Jim Tracy del ejército estadounidense avanzan con orgullo, como hicieran aquel 4 de enero de 1961 cuando la recogieron, y entregan la bandera a tres jóvenes militares que la izan en el aire 54 años después. Sigue atentamente su ascen- so John Kerry, el primer secretario de Esta- do norteamericano que pisa la isla en 70 años. En directo, miles de personas en Cu- ba y en el mundo siguen este momento. Un momento que pone fin a más de medio si- glo de ruptura y que parece anunciar nue- vos tiempos.

Atrás quedan dos años de intensas negociaciones, conversaciones secretas en las que el papa Francisco ha sido clave. En diciembre de 2014 ambos países anunciaban su acercamiento, que se hacía estable el pasado 20 de julio con la reapertura de las embajadas. Un paso firme en la normalización de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, aunque todavía queda camino por recorrer.

 

Cuba, en la encrucijada

El pueblo cubano tiene ante sí un gran desafío y es continuar con su apertura a un mundo global en un país gobernado por un régimen marxista, donde la libertad de expresión es muy escasa y las condiciones de vida no son fáciles.

La reanudación de relaciones Cuba- EE.UU. abre la posibilidad de que se ponga fin, más tarde que pronto, al bloqueo económico impuesto por el gigante norteamericano. Pero mientras eso llega, ya ha comenzado el envío de medicamentos o la posibilidad de transferencias de bancos americanos a Cuba. Algo muy importante para los que tienen algún familiar allí, que no son pocos, y cuyo dinero les ayuda a vivir. Los cubanos representan la tercera población hispana de EE.UU. con más de 1,6 millones de personas, mientras que en Cuba viven más de 11 millones, según datos oficiales.

Entre las medidas anunciadas por el presidente norteamericano Barack

Obama, tras el reencuentro figuran la flexibilización de las restricciones de los viajes a Cuba y del comercio bilateral. Pero para lograr una normalización absoluta es necesario que el Congreso estadounidense derogue el embargo, un embargo que data de los años 60, endurecido en 1996 con la ley Helms- Burton, que solo el Congreso puede derogar. Un Congreso dominado por los republicanos que no apoyan este extremo.

 

Tercera visita de un Papa en 17 años

Mientras tanto, la Isla vive cambios. Uno de ellos es la mejora de las relaciones con la Iglesia católica. El papa Francisco viajará a Cuba del 19 al 22 de septiembre para después visitar EE.UU. y la ONU.

Mons. Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba, ha participado en la preparación de las tres visitas papales, y en las dos últimas en su calidad de presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC). Como arzobispo que recibe al Santo Padre en su diócesis, por supuesto, conoce muy bien la relación de la Iglesia con el Régimen. Ahora –asegura– hay una mayor relación y comprensión. «Los primeros 30 años de la Revolución fueron muy duros; nosotros éramos ciudadanos de segunda clase. Pero ahora esto va cambiando; estamos preparando la tercera visita de un Papa. La relación ha mejorado no solo a alto nivel, sino también a nivel provincial y municipal. Hay un mayor clima de tolerancia al hecho religioso y a la práctica de la religión».

Pero la Iglesia en Cuba también tiene importantes retos, entre ellos, la falta de sacerdotes y de recursos. «Durante los dos primeros años de la Revolución, la Iglesia perdió los colegios, asilos y hospitales que dirigía. Lugares donde formar y dar a conocer la fe», explica Mons. García Ibáñez. «A eso se suma que en 50 años no hemos podido construir casi ningún templo nuevo. Han surgido muchas comunidades, pero no tienen lugares de culto. Las personas prestan sus casas y ahí surgen comunidades», añade.

Los obispos católicos cubanos ven positivamente la recuperación de las

relaciones diplomáticas con EE.UU. y destacan el papel mediador que ha tenido el papa Francisco. «La Iglesia quiere romper cualquier muro que divida no solo Cuba-EE.UU., sino también la sociedad cubana. El papel de la Iglesia es reconciliar», asegura.

Quizá por eso el papa Francisco ha elegido como lema para su viaje a Cuba «Misionero de la Misericordia». Mons. García Ibáñez explica que el papa «viene a Cuba a fortalecernos en la fe, a dar una esperanza en medio de situaciones duras y también, sobre todo, a animarnos a la caridad, a la misericordia; viene a pedirnos al pueblo cubano que seamos misericordiosos los unos con los otros. Eso es lo fundamental».

 

La compleja situación de Cuba

Entender cuál es la situación que vive la Isla no es fácil. Desde fuera se ve todo distinto y cada comunidad cubana en el extranjero tiene una visión. Por eso se entiende ese llamamiento a la reconciliación, a construir un futuro juntos y no divididos.

El país poco a poco va abriéndose. «Está habiendo cambios –explica Mons. García Ibáñez–, pero creo que se tienen que hacer más todavía, precisamente para que las personas tengan la posibilidad de desarrollar todas sus potencialidades».

Cuba no vive en una economía de mercado. El Régimen provee al pueblo de casa y trabajo, y aunque da una cartilla para comprar alimentos básicos (arroz, frijoles, viandas, algo de pollo, etc.) a precio muy bajo, los sueldos son a todas luces insuficientes. Es quizá esa falta de recursos y de posibilidades de un futuro mejor la que lleva a tantos cubanos a buscarse la vida fuera de sus fronteras, mientras otros la buscan como pueden dentro de la Isla. Una isla que vive un momento histórico, con la esperanza de que lleguen tiempos mejores.





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