Con demasiada frecuencia nos vemos sumidos en crisis y transformaciones que parecen estar a merced de una polÃtica débil, a veces incluso enferma, y ello nos hace cuestionarnos si la polÃtica sigue conservando algún significado. Esta y otras consideraciones dieron pie a Chiara Lubich para fundar el Movimiento PolÃtico por la Unidad (MPpU) a instancias de un grupo de polÃticos de distintos partidos que se planteaban una regeneración de la polÃtica. Ahora, tras un recorrido de casi veinte años y apoyándose en la experiencia de grupos existentes en todo el mundo, el MpPU ha puesto en marcha un «laboratorio intercontinental» con el fin de que los apasionados por el bien común indaguen en las intuiciones de Chiara Lubich para ver qué puede suscitar una opción radical por la unidad en el ámbito polÃtico.
El laboratorio tendrá su punto culminante durante los dÃas 13, 14 y 15 de marzo, fechas en las que se llevarán a cabo congresos en distintas ciudades del planeta y que podrán seguirse también por internet. El objetivo, para el que ya están trabajando numerosos grupos en todo el mundo, es obtener orientaciones de análisis polÃtico y propuestas de acción a partir de principios fundamentales como la paz y la fraternidad universal en cuanto categorÃas polÃticas, la opción por los «últimos» en cuanto criterio prioritario de la acción polÃtica, la polÃtica entendida como compromiso personal, etc. Un comité cientÃfico internacional supervisará los trabajos y elaborará un documento conclusivo.
Es curioso que justo cuando acaba de iniciarse el proceso de beatificación de Chiara Lubich, el 27 de enero pasado, los actos para conmemorar el séptimo aniversario de su muerte giren en torno al tema de la polÃtica. Esta mujer, que fue merecedora de numerosos doctorados honoris causa en las disciplinas más variadas, también tiene algo que decir a quienes se dedican a la polÃtica en todas sus formas.
En el mensaje que envió al acto de apertura de la causa de beatificación de Chiara Lubich, el papa Francisco desea que su «luminoso ejemplo de vida […] suscite en quienes conservan su preciosa herencia espiritual un renovado propósito de adhesión fiel a Cristo y generoso servicio a la unidad de la Iglesia». Pero tal «herencia» también puede arrojar luz sobre la polÃtica, como ya lo está haciendo en muchos otros campos, y servir a la unidad de toda la sociedad.
CN
En la foto, Chiara Lubich, Romano Prodi, entonces presidente de la Unión Europea, y Thomas Klestil, entonces presidente de Austria, durante el congreso de alcaldes europeos «Mil ciudades por Europa», celebrado en Innsbruck (Austria) en 2001.
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