Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista
LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.
Editorial Ciudad Nueva
Cerrar
QUIÉNES SOMOS
REVISTERO DIGITAL
SECCIONES
Ciudad menuda
Código 20
Correspondencia
Cultura de la Unidad
Editorial
Escaparate
Hablando de
La entrevista
Mirador
Palabra y vida
Sumario
ASTROLABIO
MULTIMEDIA
LIBROS
BUSCAR
Buscar
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
LOGIN
¿Ha olvidado su contraseña?
REGÍSTRESE
Introduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña
Email
 
Revista junio - 2008
>
Mirador
> La Iglesia en el paÃs de las mil colinas
La Iglesia en el paÃs de las mil colinas
Javier Fariñas
Ruanda Catorce años después de la matanza étnica, Ruanda es un paÃs pobre y mutilado, en el que una generación casi entera de varones ha desaparecido. La campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Lo llaman el paÃs de las mil colinas. Situado en el centro de Ãfrica, con un clima y una vegetación envidiables, Ruanda es un pequeño paÃs que permanece hoy desgarrado de arriba abajo desde aquellos fatÃdicos cien dÃas de 1994. Cien dÃas, sólo cien, bastaron para que más de ochocientos mil seres humanos fuesen masacrados en un conflicto étnico. Catorce años después, Ruanda es un paÃs pobre, muy pobre y mutilado, en el que una generación casi entera de varones ha desaparecido. Las familias ruandesas se componen sobre todo de una madre joven y viuda rodeada de niños hambrientos. Las mil colinas ruandesas están salpicadas de pequeñas aldeas formadas por decenas de estas familias matriarcales, que malviven de lo poco que dé un terruño compartido entre unas y otras, mal organizado y bajo la constante amenaza de la llegada de un invasor. Cuando se sube a los montes, lo que se ve allà entre aquel esplendor natural es la pobreza material extrema y el miedo clavado en los ojos de esos jóvenes, que temen todo lo desconocido recordando el genocidio. Entre tanto dolor y sufrimiento, la presencia de organizaciones no gubernamentales es una constante en la capital. Pero eso es allÃ, en Kigali, desde donde se avistan a lo lejos aquellas colinas infranqueables, tentadoras sólo para los más valientes, en las que viven aisladas miles de personas. Son supervivientes, que roturan los campos retirando los huesos de tantos muertos que atascan el surco de sus arados, a flor de tierra. Y entre ellos, retirando huesos para poder sembrar, ha permanecido y permanece hoy la Iglesia Católica, única institución que no ha desaparecido de las montañas ni en los tiempos del genocidio ni en los posteriores. Lo dicen los propios habitantes de la capital: “A las colinas solo van ellos, el resto se queda aquÃâ€. En aquellas montañas, manadas de gorilas se funden con la niebla formando un dibujo único para Ruanda, como el que pinta la Iglesia al fundirse el misionero con la gente de esos pueblos. Y es que en Ruanda, según cuentan, “la única institución que funciona es la Iglesiaâ€. Cuando un misionero llega a un lugar y se encuentra un puñado de mujeres con sus hijos, no sólo evangeliza, sino que civiliza. Allà donde planta su bandera florece la vida, la comunidad se organiza, crece la población y aumenta la paz, gracias a una convivencia sana regada por la esperanza del Evangelio. Los misioneros llevan salud, educación e infraestructura donde otros no quieren ir. Es ahÃ, en la infraestructura, en la evangelización y en el consuelo, donde surge Ayuda a la Iglesia Necesitada, una asociación dependiente del Vaticano que canaliza, a través de los obispos y pastores locales, la ayuda que recaudan en sus oficinas occidentales. En la actualidad, el secretariado español de AIN desarrolla una importante campaña para ayudar a este paÃs herido. La asociación apoya en su actual campaña para Ruanda cuatro proyectos diferentes, uno de los cuales se desarrolla en Busamana, una de las zonas más castigadas durante el genocidio. AllÃ, trece Hijas de la Resurrección permanecieron asistiendo sanitariamente a la población. Pero unos años mas tarde seis de ellas fueron pasadas a cuchillo. Sus asesinos no robaron nada. Las mataron y se fueron. SuponÃan una presencia molesta para los intereses invasores de un paÃs vecino, y la casa se cerró. Pero se dice que allà donde muere un misionero acaban volviendo dos, y en 2005 se instalaron de nuevo en su convento, renovado por Ayuda a la Iglesia Necesitada. Una vez más, las hermanas están al servicio de los más necesitados. Para ellas no piden nada, pero han solicitado ayuda económica para una instalación de paneles solares que les proporcionen electricidad, y un equipo de canalones con un depósito de agua para poder beber la que cae de la lluvia. AsÃ, dejando atrás las luces de las velas y las largas caminatas hacia un pozo, podrán seguir catequizando, consolando y curando donde lo hicieron sus hermanas mártires, perdidas entre las mil colinas de Ruanda. Mas información en: http://www.ain-es.org/
LÉANOS
Suscríbase a la revista
Regístrese en la editorial
Acceso limitado a la revista.
Soy suscriptor no registrado en la web
Obtenga usuario y contraseña para acceso a la revista online.
Soy suscriptor y estoy registrado pero no puedo ver la revista digital
Activar usuario y contraseña para acceso a la revista online.
TEMAS
Chiara Lubich
Economía de Comunión
MPpU
amor
arte
cultura
dar
diálogo
ecumenismo
familia
fraternidad
iglesia
jóvenes
paz
política
unidad
vida
SÍGANOS EN LAS REDES SOCIALES
Tweets sobre @CiudadNuevaES
Facebook
Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO
DÓNDE ESTAMOS
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova