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Vivir la paz

Loli García Pi

La paz es frágil y mantenerla cuesta. Se requiere un esfuerzo educativo para que las nuevas generaciones puedan garantizarla, adquiriendo valores como la solidaridad, el diálogo, la apertura…
Demos un salto hasta Egipto, de donde últimamente llegan sobre todo noticias alarmantes. Allí conoceremos a Carlos Palma, un profesor uruguayo afincado hace años en El Cairo, que imparte clases en el Colegio Americano El Rowad. En 2011 fue nombrado «embajador de la paz» por el Círculo de Embajadores Universales de la Paz, con sede en Ginebra, por su importante actividad en favor de la cultura y la paz mundial. Carlos Palma dirige el proyecto educativo «Vivir la paz», para niños entre 5 y 12 años, y lo explica de este modo: «En un contexto marcado por unas condiciones cada vez más precarias, la pérdida de ideales, el individualismo y la globalización uniformadora, lo cual tiene consecuencias negativas en las relaciones personales, interculturales, interconfesionales e internacionales, creo que es necesaria una pedagogía de la paz, que vincule la teoría con una práctica coherente, los principios con las acciones, los valores con las experiencias». Cabe añadir que «Vivir la paz» además de considerar a los niños en el aula aspira a incidir en las familias y en las entidades que realizan una función social, con el fin de incrementar el aprendizaje sobre la paz, un valor esencial para realizar la fraternidad. La didáctica de esta iniciativa se basa en dos elementos simples: el «dado de la paz» y el «time-out por la paz». De ellos ya hemos hablado en estas páginas, y también de su aspecto pedagógico. El dado contiene en sus seis caras una propuesta concreta para poner en práctica («vivir») a lo largo de la jornada una actitud “pacífica” con respecto a los que te rodean. Una vez a la semana alumnos y profesores son invitados a compartir sus vivencias, que luego se escriben y exponen en los pasillos de la escuela, y también se comparten por correo electrónico con otros colegios. El time-out es un momento de silencio u oración a las 12 del mediodía. «En nuestro colegio –dice Carlos Palma–, el proyecto está obteniendo excelentes resultados. Ha cambiado no sólo el comportamiento en clase y en la escuela, sino que también ha elevado el nivel de enseñanza en los profesores y de aprendizaje por parte de los alumnos». Se ve que la iniciativa albergaba cierto “virus contagioso”, porque ya son dieciséis las escuelas que participan y que evalúan con regularidad los éxitos y las dificultades, y se han realizado talleres de aprendizaje en otras ciudades de Egipto, llegando a involucrar a más de doscientos profesores. Por otra parte, cuenta con el apoyo del Fórum Mundial de la Paz, que tiene su sede central en Schengen (Luxemburgo), y se está difundiendo a cientos de escuelas de todo el mundo. «Vivir la paz» tiene una cita especial el 6 de abril. Se trata de «Educación para la paz», un festival internacional al que acudirán niños de diferentes escuelas primarias de El Cairo. Muchos estudiantes de más de cien países ya están participando en el evento enviando sus mensajes en vídeo: poemas sobre la paz, fotos, pósters, experiencias vividas, documentación sobre los proyectos de paz realizados dentro y fuera de los colegios… Ideas todas surgidas de poner en práctica el «dado de la paz». Once escuelas españolas de Alicante, Córdoba, Girona, Granada, Madrid, Murcia, Valencia y Zamora están participando en este proyecto y han enviado un valioso material académico rico en valores que será presentado durante el festival. Una delegación de la embajada española en Egipto estará presente en el festival junto a otras embajadas, personalidades internacionales y nacionales en el campo de la educación. El dado de la paz El «dado de la paz» es una versión adaptada del conocido «dado del amor». En cuanto instrumento pedagógico, cada una de sus caras propone un lema para ser “vivido” en el aula durante la jornada escolar: «soy el primero en amar», «amo a todos», «amo a los demás», «escucho a los otros», «nos perdonamos unos a otros», «nos amamos unos a otros». Así lo viven y lo cuentan algunos alumnos: «Hoy en el dado me salió “soy el primero en amar”. En el recreo había una niña que estaba sola y le dije que jugara conmigo. Me dijo que sí y estuvimos jugando juntos todo el recreo». «Mató a mi pececito, pero la amo de todas formas. Amar a todos: respetar, no escribir en el pupitre, no balancearme en la silla, no escupir en el suelo, no romper las cosas…». «Amar a los demás también significa hacer las cosas que no te gustan sólo para decirle al otro que lo quieres, como por ejemplo lavar la jaula de las tortugas de mi clase, que huele que apesta». «Tengo una hermana pequeña y a veces me canso de jugar con ella. Ese día me cansé y me fui, y ella se enfadó. Entonces pensé en el dado que tenemos en la escuela para construir la paz entre nosotros, así que volví con mi hermana y seguí jugando con ella». La jornada «Educación para la paz» está programada para el próximo día 6 de abril siempre que las condiciones de estabilidad social lo permitan. Tendrá lugar en el Child Museum de El Cairo. Participarán unos 1.500 alumnos de escuelas de El Cairo, tanto egipcios como refugiados sudaneses. Estudiantes de otros países participarán mediante conexión Skype. La Fundación Igino Giordani quiere apoyar esta jornada porque, dada la situación de inestabilidad política de Egipto, algunos patrocinadores han retirado su apoyo. Los excelentes resultados alcanzados en los centros donde se lleva a cabo el proyecto avalan la importancia de este proyecto de educación para la paz. Se puede colaborar haciendo un ingreso en la cuenta: ES65-2100 5615 79 0200056937


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