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Buscando alternativas

Ana Moreno y Ángel Bartol

Iniciativa del Movimiento Político por la Unidad (MPpU) a favor de una economía que ponga en el centro a la persona.
El 21 de febrero tuvo lugar en la Kulturaetxea Urigain de Andoain (Guipúzcoa) una Jornada sobre Economía Social. Según Mikel Arregui, exconcejal del PNV de esta localidad y uno de los organizadores del acto, se trataba de abordar, mediante la categoría de la fraternidad, los retos de nuestra sociedad en el actual escenario socio-político, tratando de entender si es viable una economía que ponga al hombre en el centro. Aportando soluciones desde una óptica relacional al tema de la crisis económica, se presentaron tres modelos como alternativa al sistema liberal capitalista hoy imperante: el cooperativismo, la participación y la comunión. Lejos de estar enfrentados, los tres modelos caminan en la misma dirección: la economía civil. Carlos Etxeberri, moderador del acto y periodista del diario Noticias de Gipuzkoa, destacó en su periódico: «Se habló de lo más simple, y a la vez de lo más importante, que es el papel de las personas como el eje donde pivota todo el desarrollo de una organización empresarial». José María Larramendi, presidente de la «Asociación de amigos de Arizmendiarrieta» y responsable de varias cooperativas de la Corporación de Cooperativas de Mondragón, subrayó la necesidad de redefinir ciertos valores que han suscitado el cooperativismo y adaptar su desarrollo desde un modelo nacido por necesidad a un modelo basado en el bienestar. Fernando Lorente, director general del Grupo i68, planteó un modelo de empresa participada, donde directivos y empleados son propietarios, con el consiguiente aumento de la conciencia social, el compromiso y el esfuerzo. Estas empresas se están desarrollando en Guipúzcoa, favorecidas por una cultura participativa. Isaías Hernando, presidente de la «Asociación por una Economía de Comunión en España», presentó la Economía de Comunión como una expresión de la economía civil y defendió una economía al servicio del ciudadano, no excluyente, frente a un modelo neoliberal que crea injusticias: «La economía es un factor de construcción de la sociedad, y en ella deben estar presentes valores como la fraternidad, la reciprocidad o la felicidad, hoy al margen de la teoría económica». También se abordó la relación entre política y economía, valorando las posibilidades de difundir estos modelos en los programas políticos e intercambiando proyectos orientados hacia la economía social. Se subrayó la necesidad de unir lógica económica y lógica ética, poniendo el acento en retomar los valores que le dan a la economía una vertiente de instrumento para el bien común, y no solo de fin en sí misma. Jornadas así suscitan esperanza y, a pesar del oscuro panorama económico mundial, se puede decir que algo se mueve y que siguen aflorando propuestas, junto a otras ya consolidadas, que muestran otras formas de hacer empresa, de vivir la economía sin ingenuidad. Por la tarde, un grupo más reducido visitó las instalaciones de Orona, una cooperativa del grupo Mondragón.

El 21 de febrero tuvo lugar en la Kulturaetxea Urigain de Andoain (Guipúzcoa) una Jornada sobre Economía Social. Según Mikel Arregui, exconcejal del PNV de esta localidad y uno de los organizadores del acto, se trataba de abordar, mediante la categoría de la fraternidad, los retos de nuestra sociedad en el actual escenario socio-político, tratando de entender si es viable una economía que ponga al hombre en el centro. Aportando soluciones desde una óptica relacional al tema de la crisis económica, se presentaron tres modelos como alternativa al sistema liberal capitalista hoy imperante: el cooperativismo, la participación y la comunión. Lejos de estar enfrentados, los tres modelos caminan en la misma dirección: la economía civil. Carlos Etxeberri, moderador del acto y periodista del diario Noticias de Gipuzkoa, destacó en su periódico: «Se habló de lo más simple, y a la vez de lo más importante, que es el papel de las personas como el eje donde pivota todo el desarrollo de una organización empresarial». José María Larramendi, presidente de la «Asociación de amigos de Arizmendiarrieta» y responsable de varias cooperativas de la Corporación de Cooperativas de Mondragón, subrayó la necesidad de redefinir ciertos valores que han suscitado el cooperativismo y adaptar su desarrollo desde un modelo nacido por necesidad a un modelo basado en el bienestar.



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