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Frío glacial, calentamiento global

Pepe Prieto

El pasado enero, Estados Unidos sufría una de las mayores olas de frío de su historia. Con temperaturas que en algunas zonas alcanzaron los 40º C bajo cero y con 21 fallecidos...
El pasado enero, Estados Unidos sufría una de las mayores olas de frío de su historia. Con temperaturas que en algunas zonas alcanzaron los 40º C bajo cero y con 21 fallecidos, este fenómeno ha hecho que algunos pongan en duda la veracidad del calentamiento global. Por su parte, las declaraciones del asesor científico del presidente Obama sugiriendo que tales cambios de temperatura así como otros acontecimientos climatológicos de tipo catastrófico podrían estar relacionados con el cambio climático avivan de nuevo la polémica entre aquellos que lo afirman y los que lo niegan. ¿Cuál ha sido la causa de esta intensa ola de frío? ¿Está relacionada con un posible calentamiento global? La respuesta a la primera pregunta parece clara. Sobre el Polo Norte terrestre, en el Ártico, circula de manera permanente y constante una borrasca que se conoce como Vórtice polar. Se trata de una masa de aire extremadamente frío, situado en las capas altas de la atmósfera, que generalmente está confinada a las latitudes polares. ¿Qué hace que esta masa de aire frío permanezca normalmente sobre el Polo? La respuesta la conocen bien los aviadores que, desde el siglo pasado, aprovechan ciertas corrientes atmosféricas para acortar el tiempo de vuelo entre Norteamérica y Europa. Una de estas corrientes es la Corriente de Chorro Polar. Ubicada entre los 7 y los 12 kilómetros de altura y con vientos entre los 200 y 400 km/h, forma una especie de autopista de viento de miles de kilómetros de longitud que rodea la Tierra y hace que el Vórtice polar permanezca normalmente sobre el Ártico. Cuando la Corriente de Chorro Polar se desplaza hacia el sur o se debilita, como ha ocurrido en esta ocasión, el aire frío del Vórtice polar se desplaza hacia el sur, provocando intensos fríos como los del pasado mes de enero. Si bien esta explicación a la ola de frío parece clara, su relación con el calentamiento global no lo es tanto. Para algunos investigadores, un Ártico caliente con una menor diferencia de temperatura con el resto del planeta puede provocar un debilitamiento del Chorro Polar y olas de frío más intensas: «Ártico caliente, continentes fríos». Sin embargo, olas de frío similares se han dado en otras ocasiones, como las que al igual que en enero pasado provocaron la congelación de las cataratas del Niágara en 1848, 1911 y 1936. Por ello, otros investigadores no creen que esta ola de frío esté vinculada directamente con el cambio climático. ¿Significa esto que el calentamiento del planeta se está deteniendo o que no existe tal calentamiento? Para el grupo de los escépticos, la aparente disminución de la temperatura media del planeta en la última década, unida a estos episodios de frío severo, supone un apoyo a la hipótesis según la cual el calentamiento no está causado por el hombre. Para los miembros del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, apoyado por una amplísima mayoría de científicos y gobiernos, estos hechos no son significativos y hacen referencia a la tendencia que, desde 1910, relaciona el aumento de la temperatura global con la actividad humana. El análisis de estas dos posturas requeriría un espacio mayor del que ahora disponemos pero, lo que sí parece claro, es el respeto que debemos tener hacia la Naturaleza, preservando nuestro planeta con políticas que asimismo permitan el adecuado progreso de los países en vías de desarrollo.


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